Ociosilandia, actualmente es un blog donde publicaré ideas y alguna que otra reseña o yo qué se. Lo único que quiero aclarar es que los textos literarios se han trasladado a las siguientes páginas y allí seguirán siendo publicados los nuevos escritos: http://www.liibook.com/usuarios.php?ID=11930 **** http://wattpad.com/Marcojp **** http://es.scribd.com/Marcojp **** http://issuu.com/marcojuarez4
jueves, 11 de diciembre de 2008
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Me pregunto cómo es posible lidiar con la culpa, hasta ahora no la había tenido como en estos momentos, llevo un parde días de recuerdos, quizá sea la fecha. El punto es que hace poco vi unas fotos de hace un año y me he sentido nostálgico sin saber a ciencia cierta el porqué de eso.
Recordaba mi relación amorosa pasada, he visto cambios en mi ex, y también he notado que aún la quiero, y le extraño (aunque no por eso, terminaría mi relación actual pues estoy a gusto). Principalmente me pregunto por qué la gente tiene que cambiar tanto, por qué las relaciones interpersonales van desde los sentimientos más celestes, hasta los más mundanos. Me siento algo triste por eso... durante bastante tiempo todo o la gran mayoría de las cosas iban de maravilla, pero después nó sé cómo, ni sé por qué, todo declinó: la confianza se fue perdiendo, las peleas o cosas que no parecían se tornaron en el pan nuestro de cada día; talvez, sencillamente, uno se aburre sin darse cuenta, talvez, sólo pasa.
El amor, qué pasó con el amor... no me meteré tanto en este tema pues es de los tratados a diestra y siniestra en la literatura, poesía, música, novelas, etc. Pero la vivencia personal, es otro pedo; no me gusta vivir en el recuerdo, pero últimamente no he podido evitarlo, he visto fotos que tenía con mi susodicha exnovia, y una en especial removió algunas áreas dentro de mí, era una foto sensual donde ambos estamos desnudos (la sensual es ella, no yo) yo estoy detrás mientras ella se recargaba en mí. Esa foto, reestimuló mi líbido en sentido del recuerdo que tengo del sexo con ella, sino también esos momentos que eran tan agradables, los momentos en los que no peléabamos, donde no discutíamos, aquéllos en que me consentía, o me dejaba concentirla; me recordó esto también alguna anécdota, donde no importaba nada más allá de estar con ella, tan era así que no teniamos dinero para comer algo rico, y terminábamos comprando un kilo de tortillas, una salsa, y un big-citrus.
Me acuerdo y añoro esos días, pero las cosas cambian y no es desición propia, a veces cuando te das cuenta ya es demasiado tarde, a veces te das cuenta y en el momento es la mejor desición que tomaste. Es curioso, me acuerdo de las cosas "malas" de la relación, pero no las siento, sin embargo, cuando me acuerdo de lo chido, puedo revivir esa sensación; por esto, a veces me pregunto si realmente era tan malo lo que vivía con ella, si realmente era tan grave, el qeu no fuera ambiciosa, y que fuera problemática, que anduviera de mártir. Sólo puedo recordar lo agradable y ese es el problema de mi añoranza.
Lo peor de todo creo que es, que si pasara lo mismo, con mi nueva relación, haría los mismo nuevamente. Soy así, me acuerdo de lo agradable, y lo revivo, lo displacentero, sólo se va, o talvez se piensa de vez en cuando, pero rara vez se siente, lo otro que también se queda, es la culpa, el saber que yo lo decidí así, me gustaría aprender mi lección, pero creo que soy del estilo de los que en estas cosas, tropieza centenas de veces con la misma piedra, jaja.
No hay más que decir, a vivir, que pase lo que tenga que pasar, pues lo´unico que queda es vivir. Me seguiré riendo de mis tonterías, y las cagadas que me meto, pero ni pedo, jaja.
lunes, 6 de octubre de 2008
Sin título
No sé qué es lo que escribiré pero algo tengo que hacer pues he tenido muy abandonados mis blogs, así que diré lo que salga. A veces hay que darnos cuenta que las etapas se cierran, que las cosas cambian, que nosotros cambiamos. Hay ocasiones en las cuales no queremos cerrar esas etapas, y está bien, cada quien que haga lo que le venga en gana, el problema creo yo es el porqué seguir estando mal sabaiendo que algo está mal, y aún un problema mayor creo que sería el que nos quejemos por ello.
El arrepentimiento y la culpa sólo nos llevan a un malestar a lo tonto; yo me pregunto por qué no hacer lo que uno quiere y lo que siente, si lo hicieramos así dejarían de existir esas culpas o al menos se reducirían. Hace unos días en una peda familiar mi tío me decía que se enorgullecía de mí porque hago lo que siento, que lucho por ello y que a él legustaría hacer tantas cosas. Yo no entiendo su postura, creo que mientras estés vivo puedes intentar lograr las cosas; pero bien decía un amigo, eso es una forma de justificar, de usar un bastón para seguir adelante, el hubiera se convierte entonces en un consuelo. Es entonces el peor de los males: "la esperanza", te lleva a una actitud pasiva. Por eso siento que lo más sensato en ocasiones es "ir a la batalla sin esperar nada" y "borrar la historia personal"; por qué tengo que ser como era ayer, por qué no me puedo retractar de lo que he dicho. Aferrarme a algo es quedarme estático, no crecer, no cambiar. Es un tema muy complicado, que nos llevaría a la relación de la mediocridad, y el conformismo. Creo por eso que lo único que nos queda es el instante que está pasando aun cuando sea de lo más efímero, por eso hay que vivirlo intensamente, si es sufriéndolo o gozándolo no importa Nietzsche decía: "vida ahora que no tienes alegrías que darme al menos de das tu sufrimiento"; un sufrimiento no cristiano, sino vital. Es cierto a veces duele, a veces duele demasiado, pero usarlo de forma estéril, sin generar nada de él, es una pendejada. Hay que defender lo que uno cree, no lo que uno creía, lo que uno es, no lo que uno era; si algo me pone mal o estoy con alguien que no me deja estar bien, pues órale, es válido, pero no hay que usarlo para llamar la atención, como decía un amigo: quién te obliga a estar ahí; por qué no cambiar de carrera, de trabajo, de pareja cuando estas cosas ya no nos satisfacen. Yo lo sé, es difícil, a mí me llevó mucho el salir de una relación hace unas semanas, pero la neta es que pese a lo que crean, el mundo no se acaba, es más a veces eso es una afirmación de mi vida, el afirmarme a través de ese dolor que se siente, pero no estancarme. Hace unos días, me salí de una casa a las 2 de la mañana, no quería estar ahí, nadie me obligaba (y quería un cigarro, pues fumar incienso sabía a jabón), y después en la mañana regresé. Hace más tiempo me fui con mi hermano Gian, a dar un curso a Puebla, al acabar, le dije que nos fueramos a Veracruz, no llevabamos dinero ni ropa, suficientes, y aun así nos largamos. Es interesante darse esas oportunidades, a veces el pensar es lo peor que nos pudieron dar, y el actuar por actuar es gratificante.
Pero no sé, ése doy yo, los demás tienene sus propios fantasmas que no los dejan ser, yo también no los niego, pero hay momentos para mandarlos a la chingada, qué importa lo que los demás digan, qué importa lo que yo diga. El que lea esto, bien puede mandarme a la chingada, es su pedo. Eso sí, siento que yo que no creo mucho en la libertad, soy más libre que muchos aquellos que la predican a leguas. Quién me quita el goce que me da salirme de noche a la casa de algún amigo, ya sea tomar un amión o caminar para llegar, al final yo lo hago, y no por quedar bien, sino por que tengo ganas de hacerlo. Ésa es mi esencia, y quien esté conmigo, sea un amigo, o una mujer, sabrá que hoy soy así.
viernes, 19 de septiembre de 2008
Luto
Nuevamente te marchas musa, sé que existe la posibilidad de tu eterno retorno, talvez no igual, talvez sí. Brindo con humo el luto que me causa tu partida, alumbro ésta con cuatro velas en botellas de vino. La cera, no se marcha, se transforma, tú en cambio me eres incierta.
Ya no hay lágrimas, estoy seco, no hay sol en el día. Mi luna se ha escondido en la noche, todo se va: mi Soledad, mi Muerte. Me pregunto si habrá Fénix renacido de las cenizas. Generosa Vida, veo que en este momento no tienes alegrías que darme, me mandas sufrimiento.
Calíope, ¿dónde estás?, ¿qué no te das cuenta que te necesito? Tengo miedo, me siento desamparado y a la deriva, mis guías están muertos, entre muertos trozos de papel e infértil tinta. Incierto es todo, el teléfono ya no es placebo, dormir es lo más deseado: el sueño eterno, sin descanso.
Es ése el momento donde te encuentro, donde no te has ido; en el mundo onírico sigues compañera, amada, amante, madre, hija, pareja. Te encuentro ahí, plurifacial, deseable, bella como siempre, es único momento donde puedo retenerte, donde todo se vuelve perfecto, no hay tiempo: ni presente, ni pasado, ni mañana.
¿Dónde te has ido mi Hoguera?, ¿no sientes acaso mi frío, es que no ves que no sé andar a oscuras? Es claro que te marchas por tiempo indefinido, con tu partida llevas mi amada noche, por eso las madrugadas no son cálidas, todo está oscuro aún de día. Se fueron mis amantes poligámicas, a veces siento que ni yo sigo conmigo.
¿Qué podría hacer, más allá de despedir tu pureza entre blancas velas y humo de cigarros?, ¿esperabas a caso muecas alegres entre risas? Lo dije antes: no hay llanto, tampoco risas, me siento profundamente apático, ¿dónde estás Muerte?, ¿por qué me has abandonado? Ya no puedo sentir tus frágiles miembros en el viento, ni tus fríos dedos bajo las sábanas. Sin el beso nocturno que me infundía vida, comenzaré a envejecer.
Necesito tus nievos labios a mi lado, acostarme contigo, encamarnos, ¿será acaso que no me amas? Siempre habías sido distante, y alejada, ahora un muro más frío que el hielo nos separa, ya las letras no pueden alcanzarte en sus palabras, las frases ya no encuentran tus oídos para posarse. Muerte querida, si tantas cosas me has hurtado ¿por qué no hurtarme de una vez la vida?, te divierte la agonía de saberte perdida. Muerte al parecer muerta has quedado, por eso te velo con las 4 velas y el humo de mi cigarro.
sábado, 13 de septiembre de 2008
Con mucho por hacer
¿Se han dado cuenta de que habemos muchas personas que tenemos cosas pro hacer pero dejamos todo para después?, me gustaría que algún psicoanalista me ayudara a explicar eso, dog, yo tengo como mil cincuenta páginas restantes de la Paideia de Jaeger; poco menos de seiscientas de el libro de Paz sobre Sor Juana Inés de a Cruz, releer el Zaratustra de Nietzsche (que no recuerdo cuál largo es), y que no sólo es leerlo sino reinterpretarlo para contradecir una tesis de un tal Vattimo.
Como se darán cuenta, tengo mkuchísimo trabajo por hacer pues no sólo son las lecturas, sino otros trabajos de redacción, pero curiosamente es más interesante hablar ociosametne de mis trabajos y de que no los estoy haciendo, que el buscar fundamentar una superantitesis en contra de la filosóficamente famosa "crisis del humanismo". Por alguna extraña razón el teléfono se ha vuelto la tentanción más grande, el intentar saber a quién llamarle (pues no tengo ni siquiera víctima establecida para hacerle perder el tiempo); el poner en la página de mi hi5 actualizar cada 5 minutos, ver las fotos de las chicas guapas qeu tengo entre mis contactos, es más, incluso hasta me encuentro pensando en enviarle un mensaje a cierta personita con la que carezco de lazo empático desde hace algunos años.
Lo peor de todo es que casi cualquier cosa se vuelve más atractiva que el realizar lo que tenga qeu realizar, tan es así, que estoy a punto de hacer mi cuarto o escombrarle al menos algunas cosas (y eso sí, diría que es demasiado). Pero sé, que no soy el único al que le pasa lo mismo, y el planteamiento de esta entrada, es el recordarle a alguien más que haya pasado por este momento, su sentir al respecto, no sé si a alguien más le pase, pero es una especie de weva muy extraña e incómoda, por un lado no quieres hacer nada, pero por el otro, tienes la aflicción de que teberías de estar haciendo lo otro. Es una sensación tan desagradable que casi podría equipararse a la de la culpa (pero la de la culpa la podemos hacer de lado, culpando a otro).
Por eso, y estando en contra de dicha sensación, esta entrada a parte de no decir absolutamente nada (má allá de quejarme de que no haga lo que tengo que hacer), es una invitación a la resolución de dicho problema, no me salgan con cuestiones de niño bueno de "pues haz lo que tengas que hacer y después descansas" porque juro que al idiota que se le ocurra eso le mando una mentada de madre pues no sé qué calse de ser es que piensa que desmetir a Vattimo es cosa sencilla, y que lo es aún más entender a la perfección el pensamiento Nietszcheano, o que es muy rápido el leer casi dos mil páginas donde la mitad de ellas, son en letra de 10 pts., y no de 12 como suelen serlo en algunos libros. Así que si pensabas en eso como solución, piensa más y nuevamente, en algo mejor que eso, y si no entiendes la dificultad de desmentir a Vattimo, es mucho más difícil que buscar una solución al problema que les estoy planteando.
Se darán cuenta que efectivamente esto es un desastre, pero lo peor del caso es que cuando pasa el tiempo y, o acabaste tus trabajos o no los entregaste, pero pasa el tiempo en sí, es decir, cuando esto acaba, el momento de ocio, las actividades como estar en el hi o escribiendo en el blog, se vuelve algo de weva, sólo son interesantes mientras tienes cosas que hacer.
¬.¬
Un saludo a todos los ociosos que se sientan identificados, y la invitación a la solución del problema sigue en pie, mándenla a mi mail (marco.jp@live.com.mx) o como comentario en este blog.
jueves, 11 de septiembre de 2008
Calíope Muerta
para compartir la suerte del vástago
de Dédalo. Lo peor es que la Muerte
otra vez no me quiso y, sólo quedé
maltrecho de mi suicidio fallido.
Yace Calíope envenenada con el rosar de
los dedos, yace la musa con la cicuta del
efímero eterno. Sembrada en la noche le
di belladona en exceso.
Revivirla, ¿para qué revivirla? Habría que
enterrarla o cremarla; esparcirla en el viento.
Encerrarla en una barrica que se vuelva vino
con sabor a nostalgia. Vino sabor a muerta
poesía.
Talvez guarde un poco de sus cenizas para sazonar
con amargor la dulce vida. Que se enfríe la llama
que nada calienta – ¡pero cómo quema!-. ¡Qué arda
en su frío! pues no tengo lágrimas que la puedan apagar.
Debería asfixiarla con cigarros; sobredosis de nicotina,
asegurarme de que esté muerta y que bien muerta se
quede, que no regrese, ni en fotos ni en pintura.
Por eso habré de enterrarla en un ataúd de letras
y palabras, adornar con caricias y besos marchitos
el epitafio sin nombre de la tumba desconocida.
Pero antes de eso cubrir de gris indiferencia a su sentir.
Para que así no pueda exhumarla. Colocarla bocabajo
por si se quiere salir –como dicen los niños-. E incluso...
con eso… aun así, habría que soldarla con los eternos recuerdos.
Calíope está muerta, y ¡qué bueno!; ya no seguirá creyendo
–errada- que es el centro de mi universo. O el sol de mi día.
Es cierto mi constante pensar en ella, pero también es cierto
que la gente seguía muriendo o que a diario como.
La velaré entre mis cinco velas embotelladas, con la corta vida
que les queda, le acompañarán el luto que le guardo a mis cigarros,
y brindando a su salud con un trago de mezcal, pediré a alguien que
le lloré lo que yo no siento hacer.
En la noche de insomnio que pierde su nombre, guardo su cuerpo
inerte, le empaderaré junto con sus libros, y el tinto vino añejado.
Con el barco de papel que buscaba, pero que equívoco le ofrecí uno
que pudiera navegar en la mar (y qué por eso desdeñó).
Musa, estás muerta, muerta otra vez, y ojalá que así te
quedes, que no haya quejas ni tentaciones, pero si algún
día, se te ocurre regresar (como lo haz hecho antes), ya
sea en otras formas, otros aromas, en otros sabores… o
en los mismo. Entonces con lo que quieras, como quieras
y cuando quieras… vuélveme a buscar.
Para economizar lenguaje
lenguaje. Que la poesía es decir sin decir:
Cara, cabellos, labios; caricias, abrazos,
jadeos; enojos, tristeza, alegría; qué tal
besos, sueños, insomnio; fraldad, calidez,
vida, muerte, o compañia y abandono. Pero
para decir sin decir todo esto -y más-
que abarca tu nombre de entre cinco y
siete letras, lo economizaré diciendo:
"Mujer", y sí más económico lo he de
decir, englobando esta ambigüedad que
eres, lo resumiré diciendo: "Tú".
Entre sueño y pesadilla
para un sueño (que puedes
ser "tú"). Pero si traes otro
sueño a que nos acompañe
se volverá pesadilla pues
también será "él".