jueves, 9 de abril de 2009

Sandra y Érica parte 4

—¿Te pasó algo tía? –preguntó con tono real de preocupación mientras señalaba en dirección de la mano con los dos dedos en la boca de Sandra.

—Sí, sentí como si algo me hubiera picado, pero no tengo sangre ni nada y ya no me duele. No te preocupes y mejor apúrate, yo casi acabo y tú ni siquiera puedes terminar con la ropa.

Mientras iba diciendo esto, el nervio y el temor iban desapareciendo, en su lugar se posaban el asombro y el deseo; su cuerpo era similar al de ella misma, es cierto, aún había rastros de que le faltaba madurar (físicamente hablando), las caderas le ensancharían un poco más, lo senos igual aflorarían una o dos tallas extras por mucho. Notó que no tenía mucho vello, y mientras pensaba en esto Érica le interrumpió con una pregunta de aire inocente.

—¿Te depilas o eres lampiña? –dijo la sobrina mientras señalaba la entrepierna de su tía.

—Antes me depilaba, ahora me rasuro, es más práctico, sobretodo porque me da flojera conseguir las banditas depiladoras.

—Ah… y… ¿crees que podrías ayudarme a hacerlo? Es que me da miedo que me vaya a cortar o algo ¿Sí podrías o tiene algo de malo? –y todo esto lo decía con tal naturalidad como pena e inocencia.

—Por supuesto que te ayudo, no veo que tenga nada de malo.

Así la más joven se acercó a su tía y, a punto de llegar resbaló dándose un fuerte sentón. Sandra se acercó para auxiliarla y levantarle; preguntó por el estado de la mujercita, ella mencionó que le dolía una de las nalgas, y sentía un ligero ardor. La tía le indicó que se inclinara apoyándose en el fregadero de concreto y piedras de colores, para evitar así un nuevo desliz mientras echaba un vistazo. Apenada, escuchó de Sandra que se trataba únicamente de un ligero raspón; cuando estaba a punto de enderezarse, sintió un fugaz roce, seguido del chasquido obvio de un beso en la zona afectada, y una nalgadita; el acto la encendió demasiado, pero de todas formas no dejó ver a la tía la reacción que ésta le había provocado con el travieso ósculo.

Voltearon una cubeta para que Érica pudiera sentarse, haciendo así más cómoda la afeitada. Empezó con un recorte del vello con unas tijeras, acto seguido, enjabonó el área con mucho cuidado, y de forma dulce, la tía despojó de los hilos castaños claros a su sobrina. Al finalizar, entre la ingle y el labio derecho, la huella de una ligera cortadita se hizo ver delatada por un poco de sangre; la mayor enjuagó a la pequeña mientras sutilmente jugaba con su vulva, pero la sangre aunque poca seguía saliendo. Lo que pasó después tomó por sorpresa a Érica, nunca se lo hubiera imaginado… Sin previo aviso Sandra se acercó a la zona en cuestión y tiernamente depositó sus labios entreabiertos para aprisionar la herida; al igual que si fuera una cortada en el dedo, succionó la sangre… mientras jugueteaba con su lengua en el área —todo sin mover los labios del lugar—; la mujercita se estremeció de placer, se humedeció más rápido que nunca antes y no pudo evitar que furtivamente se le escaparan silenciosos gemidos. La tía notó la excitación de la sobrina, percibió el aroma proveniente de los líquidos que se escabullían involuntariamente por la pequeña herida de placer que nunca cerrará…; mas tan de improvisto como había cercado los labios, también los retiró.

jueves, 2 de abril de 2009

Sandra y Érica parte 3

El acto de la tía pilló desprevenida a Érica, haciéndola regresar del sueño hipnótico que había provocado la singular belleza de Sandra, el detonante del viaje con Morfeo fueron los pechos, es cierto que anteriormente la imagen sensual de los pechos cubiertos por la delgada tela prometían cierta magnificencia, pero ahora a la luz de la desnudez su imaginación le había quedado a deber; los pezones ligeramente más grandes que los suyos… ligeramente más oscuros. Su mente había viajado al mundo del ensueño, de la fantasía despierta, quería conocer el sabor a piel que en estos momentos únicamente vivía en las ideas, sentir con la lengua la tenue rugosidad de cada uno de ellos… pero antes de de poder conseguir más, la tía había retomado su atención hacía la vieja zotehuela donde se encontraban. Aún conservaba la ropa, su cordura pendía de las dos últimas prendas que le quedaban, por tanto no quería verse despojada de ellas; sin embargo la insistencia de Sandra se hacía notar con las palabras de: “¡Vamos, apresúrate!”. Su destino estaba sellado, no podría evitarlo, tenía que ser fuerte y sobreponerse, o… Rápidamente su mente ideó un plan, pero tan rápido como el plan había sido gestado su moral le golpeaba; dentro de ella una voz decía: “ ¡No lo hagas! es tu tía, más que eso, es como si fuera tu propia hermana”. Mas la voz, apresuradamente fue bajando el volumen hasta que pronto se convirtió en un zumbido, después silencio. Estaba decidido, tentaría a Sandra, el sello de la inocencia se carcomía y no había nada que se pudiera hacer para detenerlo.

Hizo como si le doliera el pie, sentóse en el piso mojado y se sobó durante unos momentos, Sandra no vio lo que le pasaba pues su sobrina estaba de espaldas.

—Érica ¿estás bien?

—Sí, es que creo que pisé algo ahorita y como que me lastimó.

—Ah, bueno, pero ya apúrate que se hace tarde.

—Sí, ya voy.

Lo había conseguido, retomó la atención de la tía, aunque en realidad nunca la perdió; siguió de espaldas a la mayor sabiendo que la observaba, de pie, se flexionó por la cintura y de forma sensual bajó sus bragas para mostrar su juvenil trasero, su pequeño ano carente de vello y sus labios ligeramente más hinchados de lo normal. Un sutil brillo de humedad delataba su excitación; lentamente sacó un pie y después el otro, todo tan bien planeado para tentar a la tía con su criminal mente erótica. Sandra estaba petrificada, el calor en la cara le sofocaba cada vez más, ella no aguantaba, agradecía a la suerte el que su sobrina estuviera de espaldas, comenzó a tocarse… jugaba con su clítoris, de forma violenta con una mano, mientras con la otra frotaba y apretaba sus senos. Empezó a dedearse, no podría aguantar demasiado, necesitaba un orgasmo y lo necesitaba ya; Érica con su macabro juego de tentaciones se liberó de la forma más sutil el sujetador, incrementando la agonía de la tía por no poder llegar a su clímax… De pronto todo fue muy rápido: primero, Érica dijo con la voz más inocente y pícara posible “que sus lindos y pequeños pezones estaban duros por el frío”, en ese momento Sandra soltó un gemido que anunciaba su pronta culminación mientras se llevaba la mano a la boca para probar su propio sabor, mas la ingenua sobrina lo confundió con uno de dolor y, pensando en que algo le pudiera haber ocurrido a su tía se giró velozmente para preguntar por el estado de esta. El miedo de ser descubierta cortó abruptamente la excitación que se había apoderado de ella, y la pilló desprevenida con el dedo en la boca.

miércoles, 25 de marzo de 2009

Sandra y Érica parte 2

Al día siguiente la despertó su tía (pasaba por mucho de las doce del día), en el aire flotaba un aroma peculiar, se talló los ojos y descubrió que en sus manos también, sabía que se había sonrojado y, esperaba que su tía no se diera cuenta… al parecer no, ella sólo la observaba con una pequeña sonrisa, después de haberle dicho que era una floja, pues ya era tarde. Repentinamente se percató, en esos momentos Sandra estaba vestida con una blusa sin mangas de color blanco, no llevaba nada abajo, se lograban trasparentar sus pezones, más pequeños que los de Érica, pero un poco más oscuros, el cuerpo de Sandra era muy sensual, sus nalgas no eran en extremo grandes pero estaban bastante firmes y, se veían muy excitantes asomándose por debajo del pequeño short que usaba para dormir, su delgada cintura, sus senos no tan chicos pero bien formados, sus brazos ligeros ligeramente marcados, sus piernas torneadas, macizas; era muy bella, también la primera vez que la sobrina se daba cuenta de ello, le gustaba mucho, le atraía demasiado, incluso comenzó a sentir cómo se mojaba poco a poco su entrepierna, mientras veía a su tía hacer la cama e inclinarse para acomodar las cobijas. Tuvo que hacer un esfuerzo casi sobre humano para evitar tocarse frente a ella, y más fue su mérito por contenerse una vez que Sandra la abrazó, sentía sus pezones bastante duros frotándole, y su pelvis acercándose a la base de su espalda (pues la tía era un poco más alta que la sobrina)… así que Érica salió de la habitación argumentando que iba a lavarse la cara y arreglarse para ir a desayunar. Fue a la zotehuela y al pasarse las manos cerca de la cara percibió nuevamente el aroma, le dio curiosidad, las acercó poco a poco a su cara, inspirando lentamente, punteó el dedo en su lengua, lo empezó a meter un poco para identificar el sabor que era muy tenue, así que introdujo otro de sus dedos en la boca, pero antes de poder hacerlo por completo Sandra le estaba hablando; el corazón casi se le detuvo, su tía notó lo sucedido y le preguntó lo que pasaba, pero Érica solo dijo que la había sorprendido.

—Muy bien Érica, pero no tienes casi tiempo para arreglarte, pues no vamos a desayunar aquí, vamos a salir a comer algo y no quiero que vayas toda mugrosa, así que a bañarse, voy por las toallas, el jabón, el shampoo y lo demás… ah y por cierto, no tenemos tiempo ni para calentar el agua, así que tendrá que ser con la que sale de llave.

A Érica no le molestaba demasiado el tener que bañarse con el agua directamente del grifo, pero prefería calentarla un poco antes de sentirla, es cierto que la temperatura no era fría por completo, pero tampoco era siquiera tibia, dependía en gran medida de cómo estuviera el día, si era caluroso, el agua salía más caliente que en un día nublado.

—Muy bien, a bañarse, aquí están las cosas, no malgastes el acondicionador que ya queda muy poco.

La sobrina no tuvo tiempo de reaccionar, el golpe fue tan inesperado que no pudo ni sonrojarse, a menos de dos pasos estaba Sandra completamente desnuda diciéndole que se quitara la ropa. Cuando reaccionó, el matiz de sus mejillas la hacía más atractiva de lo normal, la mirada tímida e inocente viendo a su tía de reojo era apabullante, era la definición encarnada de ternura y sensualidad, su rostro mostraba inocencia, pero sus ojos deseo, deseo que no sabía cómo ocultar. Lentamente mientras se deshacía de la ropa la miraba… de los pies a la cabeza, las piernas eran bastante más atractivas sin la ropa, notaba que estaba depilada… completamente depilada, la zona púbica no era la excepción, se quedó asombrada por ese detalle, pero su atención a la zona también era llamada por la ligera línea dibujada entre los pliegues de la piel y, el pequeño botón que se asomaba de forma traviesa. Al oír la voz de Sandra diciendo que se apurara continúo surcando silenciosamente el cuerpo de la tía, destellos lascivos en su mirada la delataban, la imaginación de la pequeña volaba libremente hasta lugares antes desconocidos, en el mundo del placer y el deseo. Su cuerpo pedía el de ella, su clítoris pedía por lo menos la mano juguetona, su vagina le exigía un dedo, su… regresó a la zotehuela con una llamada de atención más enérgica por parte de Sandra. Ahora sólo estaba en ropa interior, sus bragas de un color azul cielo, le entallaban perfectamente a sus no muy grandes nalgas pero también nada pequeñas, haciendo resaltar la pelvis, el monte de Venus, los labios vaginales saboreando la lencería. La tía se dio cuenta de eso, la mirada excitante descendió a esa línea hundida en los calzoncillos azules, empezaba a excitarse, la deseaba poco a poco y cada vez más, no podía esperar a que se quitara el resto de la ropa; que el sujetador liberara el tierno busto de la mujercita, imaginaba la forma de sus pezones, su color, el verdadero tamaño de estos, y mientras lo hacía se mordía discretamente el labio, colocó las manos atrás de ella como para sugerir rascarse la espalda, pero en realidad estaba acariciándose las nalgas, las recorría con sus uñas, y las apretaba en ciertos momentos, poco a poco, comenzó a llevar sus manos rumbo a su ano, los incitaba, rozaba su piel e intentaba bajar un poco más hacia el perineo para seguir estimulándose sin que se diera cuenta su sobrina, lo hacía lentamente pero mientras más tardaba más excitada se ponía, más incontenibles eran sus ansias, más… de pronto sin pensarlo tomó agua del balde, y la vertió sobre su cabeza, le dijo a su sobrina que se apresurara.

miércoles, 18 de marzo de 2009

Sandra y Érica parte 1

SANDRA Y ÉRICA



Y ahí estaba Érica, la pequeña mujer de 15, Érica la de los extraños ojos joviales entre café y miel, la de los rubios y sedosos cabellos, de sonrisa coqueta, la de figura bien definida pese a su edad, la pequeña tierna de la familia que disfrutaba de las vacaciones en casa de su abuela.

Érica había llegado con su abuela dos semanas atrás, con la intención de descansar un poco. Había terminado la secundaria y ahora comenzaría a ir a la preparatoria, básicamente era la niña perfecta, siempre bien portada, siempre obediente, es más, ni siquiera le habían descubierto un novio pese a su juvenil belleza.

Lo que más le gustaba a ella era la vieja tradición de pasar tiempo con su tía, iba cada vez que podía con su abuela para poder ver a Sandra, con quien la pasaba de maravilla desde que tenía memoria, a veces los fines de semana Sandra (de 24 años) llegaba ya entrada la noche por haberse ido de fiesta con sus amigos; a Érica no le importaba, generalmente cuando eso ocurría Sandra la movía ligeramente de su cama para hacerse un espacio y le besaba de forma afectuosa la frente, se cobijaba y dormía abrazándola, ¡qué sensación tan reconfortante! Érica no tenía hermanos ni hermanas y al estar con su tía era como llenar el hueco que dejaba la falta de estos.

En una de las tantas ocasiones en las que Sandra llegó de noche, lo había hecho con una amiga, así que le pidió a la sobrina se cambiara de lugar, de la cama al sillón del cuarto, para que se pudieran acostar su amiga, tanto era su sueño que cuando reaccionó unos minutos después no recordaba cómo había llegado de un lugar al otro, ni le importaba, estaba atenta… escuchando la respiración agitada de alguien en la cama, el inconfundible chasquido de los labios húmedos, pequeños gemidos, cautivantes suspiros. Aunque todos la consideraban una niña ingenua, en realidad estaba lo bastante grande como para saber lo que pasaba, pero para lo que no estaba preparada era para la reacción de su cuerpo, instintivamente se envolvió con sus propias manos en caricias resignadas, los roces con las yemas de sus dedos le producían un estremecimiento eléctrico desconocido para ella, en el abdomen tenía la extraña sensación similar a la del vértigo, el cosquilleo extraño de la excitación. Con los ojos cerrados imaginaba a su tía con quién sea que estuviera… se imaginaba con ella, sus dedos jugaban en sus labios y en su lengua, surcando lentamente su cuello, sus lindos pechos, jugando con sus rosas pezones los cuales se encontraban erectos, empezó a pellizcarlos poco a poco… aumentaba la fuerza y la velocidad; con la mano entera apretaba cada uno de sus senos… los estrujaba. Sin pensarlo y por error al rozar su vulva, comenzó a tocar su clítoris, sus otros labios, la sensación era maravillosa, era indescriptible el placer contenido durante todo ese tiempo, empezaba a acrecentarse, como si durante todo eso la sensación hubiera estado inmóvil y retenida, pero al tocarse ésta comenzaba a ser liberada y a crecer; el pecho se le agitaba de forma violenta, la garganta estaba secándosele, no podía controlar sus gemidos, sus violentas exhaladas de aire (aaahhh!). Dejándose llevar encontró una forma de obtener más placer, deslizó un dedo en su húmeda vagina, sin resistencia alguna lo metía y lo sacaba, primero lentamente, luego más rápido (aaaahhhhh!), cada vez más rápido; dos dedos (AAHHH!), no podía controlarse sabía que la podría escuchar su tía pero no le importaba, su cuerpo estaba extasiado, y de repente cuando creía que no podría más, algo dentro de ella estalló… contracciones, agitación, las descargas, todo aminoraba. Después del destello, su cuerpo quedó inerte, atónito, sólo había éxtasis, se sentía más liviana que nunca, más relajada; tanto, que durmió intensamente.

martes, 23 de diciembre de 2008

Y ahora el punto final?

Bueno pues hola a todos lo que me han estado siguiendo en las dos entradas anteriores, viene la tercera parte de esa serie de comentarios, la neta es que todo tuvo su desenlace. Creo que mi hipótesis no espresa, era cierta: el andar repitiendo tantas veces que iba a hacer una cosa que quiero hacer, muchas veces significa que no la quiero hacer pero que me trato de convencer a mí mismo.

Sé que no tienen ni idea de a qué me refiero con esto, pero bueno, el caso está en que troné con mi chica y regresé con mi ex, y esto no está mal, pero está extraño, me estuve sintiendo medio mal, unos atisbos de conciencia que me quedan en estas circunstancias.

Mi ahora ex, lo tomó mal, cuando yo le dije que me diera un tiempo por estar confundido, cosa que primero le dije por medio de un mensaje de texto vía celular, y después por llamada por teléfono, sí lo sé, es cobarde, pero qué puedo decir, mi vida amorosa generalmente es un desastre, jaja, y parece ser que en esta ocasión no fue la excepción. Pero bueno, retomando: después de haberle dicho yo, le pedí ayuda a un amigo apra que terminara esto -sí, otra muy cobarde actitud mía pero ya qué-, lo hizo y ahora ella me odia, jaja, la neta se me hace mal pedo haberla lastimado así, aunque ya está bien; pero creo que lo que más me duele es la imagen que dejé en ella de mí como persona, a tal punto que no quiere saber por el momento de mí, ni como amigo.

Pienso que todo esto tenía que pasar, creo que me ayudó mucho a saber cómo soy y a desconocerme todavía más, por lo menos estoy con quien quiero estar, qué puedo decir, creí que tendría más cosas, pero hay una especie de amnesia al escribir en estos momentos, quería decir tantas cosas, pero ahora no sé, sólo sé que esto acabó y no me siento ni mal ni bien, estoy apático al respecto.

Un saludo a todos, prometo poner más cosas al respecto si se me ocurre algo más.

domingo, 14 de diciembre de 2008

... (bis)

Bueno pues esto no se acaba, no sé si a alguien le interese mi opinión personal de las cosas, o mi anecdotario. No creo que mi vida sea tan interesante para que alguien quiera leerla constantemente, pero si hay algún chismoso como yo, igual y le ayuda a pasar bien el rato.

Hace unas horas, hablé con mi ex nuevamente, fue chido: sigo extrañándola, pero su tono de voz, nuevamente era el de antes (exceptuando que anda enferma y se le escucha más grave la voz, es eso, o la finge un poco más grave; quizá sean amabas), no noté dejo alguno de rencor ni nada. Me agradó el hecho de que le está yendo bien, me alegro por ella. Incluso me agradeció, yo le decía que me sentía algo mal por lo que había pasado, pero ella me dijo que no debía de estarlo, que lo que estaba haciendo era de alguna manera por mí -no para mí-, ya que yo le incité a ser mejor. Eso me alegra, aunque a la vez me pone un poco triste.

Sabieno esto, me entra en duda lo mismo que la vez pasada, el porqué la gente tiene que llegar a ciertos puntos para poder hacer las cosas; ¿Por qué tuvo que terminar la relación para que fuera así? Supongo que son cosas que pasan, o mejor dicho, que tienen que pasar.

Esto a su vez me hace preguntarme fantasiosamente si ¿regresaría con ella?, la verdad es que primero estaría el ver si ella regresaría conmigo, después de todo lo que le hice, y aun así, creo que no lo haría; y no lo digo porque no tenga ganas o interés en hacerlo, sino sólo porque estoy en una nueva relación, y estoy a gusto con ella, no hay broncas, y existe un ambiente agradable, hay afecto, cariño, amor, pero sobretodo, es por mi moralidad: no me sentiría bien haciéndole eso a mi novia. Ella me dice que si quiero andar con´alguien más puedo hacerlo (poligamia consentida), pero aún así no lo creo, se me haría mal plan, y posiblemente el que lea esto piense que, estoy engañándola (mi novia), que con quien realmente quiero estar es con mi ex, y por ello, tengo que aclarar que no es así, o al menos yo no lo siento así, creo según yo -a menos que mi mente me engañe- que quiero estar con mi actual relación, me gusta estar ahí.

Creo que nuestras vidas están hechas por ciclos, se cerró uno, y estoy en otro, y con esto, no niego la posibilidad de todo, incluso de una suerte de "eterno retorno", puede que en algún momento se cierre éste (seguramente se cerrará de una u otra forma, ya sea terminándo el resto de mi vida con ella, o sólo un día más) y se abra otro; y ese otro, puede ser cualquiera, puede ser la soltería -siguiendo en el área de mis relaciones amorosas-, puede ser una chica completamente desconocida, puede ser ua conocida pero que en su momento no se dió, o puede ser mi ex. No puedo asegurar nada, por eso sólo me queda seguir con una de las valiosas enseñanzas de Castaneda en su camino del guerrero: "El guerrero va a la batalla sin esperar nada a cambio" creo yo, que porque todo lo que venga es ganancia.

Pasará lo que tenga que pasar, pero todo eso lo puedo englobar en una una palabra, un verbo: vivir.

jueves, 11 de diciembre de 2008

...

Hola a todos, hace un tiempo que no meto nada en mis blogs, y es que no he podido (honestamente), no he creado nada nuevo ni nada por el estilo. Lo que sí quiero es compartir en estos momentos algo que ando pensando últimamente.

Me pregunto cómo es posible lidiar con la culpa, hasta ahora no la había tenido como en estos momentos, llevo un parde días de recuerdos, quizá sea la fecha. El punto es que hace poco vi unas fotos de hace un año y me he sentido nostálgico sin saber a ciencia cierta el porqué de eso.

Recordaba mi relación amorosa pasada, he visto cambios en mi ex, y también he notado que aún la quiero, y le extraño (aunque no por eso, terminaría mi relación actual pues estoy a gusto). Principalmente me pregunto por qué la gente tiene que cambiar tanto, por qué las relaciones interpersonales van desde los sentimientos más celestes, hasta los más mundanos. Me siento algo triste por eso... durante bastante tiempo todo o la gran mayoría de las cosas iban de maravilla, pero después nó sé cómo, ni sé por qué, todo declinó: la confianza se fue perdiendo, las peleas o cosas que no parecían se tornaron en el pan nuestro de cada día; talvez, sencillamente, uno se aburre sin darse cuenta, talvez, sólo pasa.

El amor, qué pasó con el amor... no me meteré tanto en este tema pues es de los tratados a diestra y siniestra en la literatura, poesía, música, novelas, etc. Pero la vivencia personal, es otro pedo; no me gusta vivir en el recuerdo, pero últimamente no he podido evitarlo, he visto fotos que tenía con mi susodicha exnovia, y una en especial removió algunas áreas dentro de mí, era una foto sensual donde ambos estamos desnudos (la sensual es ella, no yo) yo estoy detrás mientras ella se recargaba en mí. Esa foto, reestimuló mi líbido en sentido del recuerdo que tengo del sexo con ella, sino también esos momentos que eran tan agradables, los momentos en los que no peléabamos, donde no discutíamos, aquéllos en que me consentía, o me dejaba concentirla; me recordó esto también alguna anécdota, donde no importaba nada más allá de estar con ella, tan era así que no teniamos dinero para comer algo rico, y terminábamos comprando un kilo de tortillas, una salsa, y un big-citrus.

Me acuerdo y añoro esos días, pero las cosas cambian y no es desición propia, a veces cuando te das cuenta ya es demasiado tarde, a veces te das cuenta y en el momento es la mejor desición que tomaste. Es curioso, me acuerdo de las cosas "malas" de la relación, pero no las siento, sin embargo, cuando me acuerdo de lo chido, puedo revivir esa sensación; por esto, a veces me pregunto si realmente era tan malo lo que vivía con ella, si realmente era tan grave, el qeu no fuera ambiciosa, y que fuera problemática, que anduviera de mártir. Sólo puedo recordar lo agradable y ese es el problema de mi añoranza.

Lo peor de todo creo que es, que si pasara lo mismo, con mi nueva relación, haría los mismo nuevamente. Soy así, me acuerdo de lo agradable, y lo revivo, lo displacentero, sólo se va, o talvez se piensa de vez en cuando, pero rara vez se siente, lo otro que también se queda, es la culpa, el saber que yo lo decidí así, me gustaría aprender mi lección, pero creo que soy del estilo de los que en estas cosas, tropieza centenas de veces con la misma piedra, jaja.

No hay más que decir, a vivir, que pase lo que tenga que pasar, pues lo´unico que queda es vivir. Me seguiré riendo de mis tonterías, y las cagadas que me meto, pero ni pedo, jaja.