Ociosilandia, actualmente es un blog donde publicaré ideas y alguna que otra reseña o yo qué se. Lo único que quiero aclarar es que los textos literarios se han trasladado a las siguientes páginas y allí seguirán siendo publicados los nuevos escritos: http://www.liibook.com/usuarios.php?ID=11930 **** http://wattpad.com/Marcojp **** http://es.scribd.com/Marcojp **** http://issuu.com/marcojuarez4
jueves, 14 de febrero de 2013
sin título
Bien, no sé el tono de esta entrada ni la intención, estoy atorado con un guión, eso es lo único seguro que tengo, bueno, casi, también tengo seguro el cigarro que me estoy fumando y las tres cuartas partes de cajetilla que me quedan, de ahí en fuera no tengo nada más. Chale, otra vez mintiendo, tengo la certeza de extrañar a gente, esa cosa me tiene de repente absorto en estas seguridades tan certeras como el temblor en las manos que me da últimamente cuando fumo, quizá sean tantas desveladas. Mi tío me dice que si vivo de humo, me pongo a pensar, de qué otra cosa puedo vivir en estos momentos. Sí, ingiero alimentos, sí ingiero bebidas, sí, respiro, si a muchas cosas, sí, sencillamente sí. Sí te extraño, sí, me extraño, sí estoy yéndome entre el humo y sí, una vez más, me haces falta. Sí he sido lo mejor y lo peor que puedo ser como persona, porque sí, he sido auténtico. Y por último, sí, no ha sido suficiente, pero sí, me fumaré otro cigarro y sí seguiré pensando mientras sí, tengo atorado ese guión y esa ausencia.
sábado, 2 de febrero de 2013
A la caza del sincero
Juanito (Pachito, Manuel, Marco, o como quieran llamarlo) asumió su culpa a los 3 años al romper el vaso de leche. A los cinco años pasó mal el recado por teléfono y dijo: "dice mi mamá que no está".
¿A qué viene esta mala y breve historia? A la caza de brujas que me ha sucedido últimamente. Parece que mi mayor defecto es mi sinceridad. Al menos eso me ha pasado en mis dos últimas relaciones... a ver, a ver, empecemos de nuevo.
El mundo apremia la sinceridad, la vanagloria como si fuera un valor que es necesario incentivar, pero socialmente es disfuncional. Las personas cazan a los sinceros los persiguen de tal manera que los más inteligentes tienen que aprender a mentir para poder estar en este mundo sin ser criticados y comidos por los demás. Los mentirosos son premiados en tanto no se descubran sus mentiras y lo sinceros que asumen su sinceridad de forma inmediata son vistos como cínicos.
Ahora sí, y aterrizándolo en mi caso concreto, mis dos últimas relaciones valieron mierda porque he aceptado mi historial de negligentes experimentos de vida: fui infiel un par de veces, y acepté contar las cosas sin tapujo y sin miedo las cosas que había hecho, pues confío en la decisión de cada persona. Y así perdí la primera de estas relaciones de las que hablaba. La segunda por petición: terminé contando lo que había pasado en mi relación anterior y mis deseos sinceros de cambiar, pues habían terminado mis experimientos, que también había expresado en mi relación pasada. Pero la verdad es que la gente no cree, no confía y además castiga esa sinceridad...
Sinceridad: solo los más correctos, los más valientes o, como en mi caso, los más pendejos.
¿A qué viene esta mala y breve historia? A la caza de brujas que me ha sucedido últimamente. Parece que mi mayor defecto es mi sinceridad. Al menos eso me ha pasado en mis dos últimas relaciones... a ver, a ver, empecemos de nuevo.
El mundo apremia la sinceridad, la vanagloria como si fuera un valor que es necesario incentivar, pero socialmente es disfuncional. Las personas cazan a los sinceros los persiguen de tal manera que los más inteligentes tienen que aprender a mentir para poder estar en este mundo sin ser criticados y comidos por los demás. Los mentirosos son premiados en tanto no se descubran sus mentiras y lo sinceros que asumen su sinceridad de forma inmediata son vistos como cínicos.
Ahora sí, y aterrizándolo en mi caso concreto, mis dos últimas relaciones valieron mierda porque he aceptado mi historial de negligentes experimentos de vida: fui infiel un par de veces, y acepté contar las cosas sin tapujo y sin miedo las cosas que había hecho, pues confío en la decisión de cada persona. Y así perdí la primera de estas relaciones de las que hablaba. La segunda por petición: terminé contando lo que había pasado en mi relación anterior y mis deseos sinceros de cambiar, pues habían terminado mis experimientos, que también había expresado en mi relación pasada. Pero la verdad es que la gente no cree, no confía y además castiga esa sinceridad...
Sinceridad: solo los más correctos, los más valientes o, como en mi caso, los más pendejos.
viernes, 1 de febrero de 2013
Monotemático, vergüenza (o nuevo recuento de daños)
Habría que hablar de tantas cosas que uno luego termina sin recordar. Generalmente los problemas terminan siendo rebasados y cambiados por nuevos problemas que adquieren una mayor prioridad, hasta que llega un nuevo problema que escala a la posición número uno de nuestro top ten. Seguramente la vida va oscilando entre problema y problema y, también por qué no, momentos de serenidad y quietud. El problema es que últimamente mis situaciones problemáticas principales me hacen recordarme en la época de la preparatoria dónde todo giraba en torno a las mujeres, la lectura y la escritura. En la actualidad no mucho de eso ha cambiado, salvo que ahora vivo solo, y el problema constante es cómo conseguir qué comer el día de hoy. La verdad como ese detalle termino resolviéndolo día a día, vuelve a descender de lugar para dejar paso nuevamente a mis tres primeros lugares que constantemente cambian de lugar entre ellos. En realidad es un tanto divertido cuando logro verlo desde fuera, o quizá sea que ya no me queda más que la risa, quizá como me ha hecho reflexionar Xavier Velasco: la vergüenza y la preocupación hace mucho que se han acabado al menos en estas áreas.
Sin embargo, hace algún tiempo que ciertos de esos problemas se unen, confluyen y hasta cierto punto se simbiotizan en mi cabeza, en realidad no sé por qué pero todos ellos tienen que ver con el amor, y al final también mis escritor y cuando logro escapar al mundo de las lecturas, saltan en letras rojas las partes de amor (desamor). De alguna manare soy un tanto monotemático (¡claro!, un tanto -diría mi cerebro-). Y pensar que uno ya lo iba superando... no, en realidad sí ya lo he ido superando, hace unas semanas que retomo mi nivel de lectura que había sido pausado durante dos años, y escribo tanto más como puedo (en los últimos tres meses al rededor de ciento veinte cuartillas de word, más de la mitad el mes pasado)... y al final qué... al final uno se da cuenta de que por más que trata de dejar esto de lado, siempre queda una espinita por ahí esperando aparecer en el momento de mayor vulnerabilidad. En mi caso justo ayer, después de un par de días en los que la chica con la que "salgo" se ha puesto rara, y me recuerda a una situación similar hace tres años en las que tanto caos femenino, me hace pensar en mi relación pasada.
Recuento de daños: un poco de tristeza, un tanto más de introversión y feas canciones de mi ex desgraciada, que aparecieron misteriosamente en la lista del itunes. Ahora, me avergüenza decirlo, estoy escuchando Katie Perry (o como demonios se escriba). Y es así que veo que aunque no lo creía, aún tengo un poco de vergüenza por ahí escondida.
Sin embargo, hace algún tiempo que ciertos de esos problemas se unen, confluyen y hasta cierto punto se simbiotizan en mi cabeza, en realidad no sé por qué pero todos ellos tienen que ver con el amor, y al final también mis escritor y cuando logro escapar al mundo de las lecturas, saltan en letras rojas las partes de amor (desamor). De alguna manare soy un tanto monotemático (¡claro!, un tanto -diría mi cerebro-). Y pensar que uno ya lo iba superando... no, en realidad sí ya lo he ido superando, hace unas semanas que retomo mi nivel de lectura que había sido pausado durante dos años, y escribo tanto más como puedo (en los últimos tres meses al rededor de ciento veinte cuartillas de word, más de la mitad el mes pasado)... y al final qué... al final uno se da cuenta de que por más que trata de dejar esto de lado, siempre queda una espinita por ahí esperando aparecer en el momento de mayor vulnerabilidad. En mi caso justo ayer, después de un par de días en los que la chica con la que "salgo" se ha puesto rara, y me recuerda a una situación similar hace tres años en las que tanto caos femenino, me hace pensar en mi relación pasada.
Recuento de daños: un poco de tristeza, un tanto más de introversión y feas canciones de mi ex desgraciada, que aparecieron misteriosamente en la lista del itunes. Ahora, me avergüenza decirlo, estoy escuchando Katie Perry (o como demonios se escriba). Y es así que veo que aunque no lo creía, aún tengo un poco de vergüenza por ahí escondida.
jueves, 24 de enero de 2013
¿Complejo de Peter Pan?
Hoy vi a dos de mis mejores amigos. Fuimos a ver una película inglesa de zombies, en el cinematógrafo del Chopo, que nos amenizó la mañana. Después nos fuimos caminando a Bellas Artes, los llevé a una fonda para comer y me despedí de ellos pues no tenía dinero y debía de ir a trabajar. Me dijeron que me quedara, ellos invitaban mi comida, ocho años y medio de conocernos valen lo suficiente para quitarme la pena y aceptar su propuesta.
Después de haber comido, nos pusimos a hablar, me enteré de historias interesantes que podrían servir para algún cuento después o para meter dentro de algún texto, sobre todo últimamente que el tema de la soledad ha sido lo que me ronda por las ideas, sin embargo ese tema pasó de largo después de un rato, y se quedó uno que empezó con la duda de seguir el camino del artista (o al menos mi camino) y terminó en cómo hemos "crecido".
Las pláticas con mis amigos han cambiado radicalmente desde la última reunión. Aquella vez ni siquiera tocaron los controles de la consola para jugar, es la primera ocasión en ocho año que se ignoran los videojuegos; incluso brindamos. Ese fue el primer síntoma de que nos estábamos añejando. A mí en lo personal se me cae más el pelo, y esa había sido mi medida durante los últimos años.
Al darnos cuenta de cómo habían cambiado nuestras charlas (como muestra de aquel envejecimiento, que después fue confirmado por el hecho de ser la primera vez que caminábamos en el Centro para platicar) yo tomé la varita y aproveché para comentar que la primera vez que me había dado cuenta de haber crecido, fue a los veintiún o veintidós años, cuando llevaba algún tiempo trabajando. ¿Cuál fue la epifanía de ese momento? Veía que ya no tenía esas largas vacaciones de casi dos meses para hacer nada al terminar el año escolar, tenía que trabajar, y aunque en ese momento vivía con mi madre, la solvencia económica no era lo suficientemente buena como para que ella pudiera con todos mis gastos, así que aunque quisiera ya no podía dejar de trabajar... llevaba dos años así y hasta ese entonces no me había percatado del momento en el que pisaba el mundo de los adultos.
¿Por qué tomé esta memoria a colación? Porque después de eso, me di cuenta de otro momento en el que había entrado sin darme cuenta al mundo de los adultos. El día de ayer, después de haberlo meditado durante el lunes, al hablar con mi novia, le dije que no quería secuestrarla (secuestrarla era la especie de eufemismo que usaba para referirme a que quería que se fuera a vivir conmigo), al menos ya no. Estar en el dentista (que me cobra las consultas en menos de cien pesos) con trabajos por partes y que son pagados mayoritariamente por mi madre; me hizo darme cuenta del estado "deplorable" de mi situación de vida actual. Me di cuenta de que en realidad no podía ofrecerle nada y que por lo mismo no quería que se fuera conmigo... nuevamente estaba pisando terreno de adultos, y por ahí, en algún lugar, se había perdido el Marco que estuvo de la misma forma con Liliana (sí aquella desgraciada, jeje, que me dejó -disculpen el comercial, es que aún no soy un adulto por completo y me gusta seguirme divirtiendo-), y que ante algún imprevisto decía: "ya veremos cómo lo solucionamos"...
¿Quién sabe cómo (realmente quién sabe cómo) el mundo de los adultos se nos va metiendo entre la piel? Es en verdad preocupante cómo la sensatez llega de improvisto y vuelve todo más aburrido, más pensado y menos libre. Quizá también por eso el comercial, porque estoy seguro de que desde ese fatídico dos de octubre algo se rompió en mí, o mejor dicho, algo me rompió ella.
No me gusta crecer de esa manera, no quiero, aunque es ta sutil que no creo que pueda detenerlo. Sin embargo creo que aún tengo esperanzas, aquel comercial me dice que la sensatez no me ha alcanzado por completo... y mientras, puedo seguir pensado que sigo comiendo dulces porque aún soy un niño en lugar de pensar que los dulces no son solo para los niños (aunque después tenga que ir con el dentista).
Después de haber comido, nos pusimos a hablar, me enteré de historias interesantes que podrían servir para algún cuento después o para meter dentro de algún texto, sobre todo últimamente que el tema de la soledad ha sido lo que me ronda por las ideas, sin embargo ese tema pasó de largo después de un rato, y se quedó uno que empezó con la duda de seguir el camino del artista (o al menos mi camino) y terminó en cómo hemos "crecido".
Las pláticas con mis amigos han cambiado radicalmente desde la última reunión. Aquella vez ni siquiera tocaron los controles de la consola para jugar, es la primera ocasión en ocho año que se ignoran los videojuegos; incluso brindamos. Ese fue el primer síntoma de que nos estábamos añejando. A mí en lo personal se me cae más el pelo, y esa había sido mi medida durante los últimos años.
Al darnos cuenta de cómo habían cambiado nuestras charlas (como muestra de aquel envejecimiento, que después fue confirmado por el hecho de ser la primera vez que caminábamos en el Centro para platicar) yo tomé la varita y aproveché para comentar que la primera vez que me había dado cuenta de haber crecido, fue a los veintiún o veintidós años, cuando llevaba algún tiempo trabajando. ¿Cuál fue la epifanía de ese momento? Veía que ya no tenía esas largas vacaciones de casi dos meses para hacer nada al terminar el año escolar, tenía que trabajar, y aunque en ese momento vivía con mi madre, la solvencia económica no era lo suficientemente buena como para que ella pudiera con todos mis gastos, así que aunque quisiera ya no podía dejar de trabajar... llevaba dos años así y hasta ese entonces no me había percatado del momento en el que pisaba el mundo de los adultos.
¿Por qué tomé esta memoria a colación? Porque después de eso, me di cuenta de otro momento en el que había entrado sin darme cuenta al mundo de los adultos. El día de ayer, después de haberlo meditado durante el lunes, al hablar con mi novia, le dije que no quería secuestrarla (secuestrarla era la especie de eufemismo que usaba para referirme a que quería que se fuera a vivir conmigo), al menos ya no. Estar en el dentista (que me cobra las consultas en menos de cien pesos) con trabajos por partes y que son pagados mayoritariamente por mi madre; me hizo darme cuenta del estado "deplorable" de mi situación de vida actual. Me di cuenta de que en realidad no podía ofrecerle nada y que por lo mismo no quería que se fuera conmigo... nuevamente estaba pisando terreno de adultos, y por ahí, en algún lugar, se había perdido el Marco que estuvo de la misma forma con Liliana (sí aquella desgraciada, jeje, que me dejó -disculpen el comercial, es que aún no soy un adulto por completo y me gusta seguirme divirtiendo-), y que ante algún imprevisto decía: "ya veremos cómo lo solucionamos"...
¿Quién sabe cómo (realmente quién sabe cómo) el mundo de los adultos se nos va metiendo entre la piel? Es en verdad preocupante cómo la sensatez llega de improvisto y vuelve todo más aburrido, más pensado y menos libre. Quizá también por eso el comercial, porque estoy seguro de que desde ese fatídico dos de octubre algo se rompió en mí, o mejor dicho, algo me rompió ella.
No me gusta crecer de esa manera, no quiero, aunque es ta sutil que no creo que pueda detenerlo. Sin embargo creo que aún tengo esperanzas, aquel comercial me dice que la sensatez no me ha alcanzado por completo... y mientras, puedo seguir pensado que sigo comiendo dulces porque aún soy un niño en lugar de pensar que los dulces no son solo para los niños (aunque después tenga que ir con el dentista).
sábado, 12 de enero de 2013
¿Por qué no?
Pues qué más da. Jajaja, últimamente he aprendido que cada vez me cayo menos las cosas, es fácil, solo tienes que dejar de hacer que te importen las cosas. Ver un par de capítulos de dr. House, y de Californication, y tener alguno que otro amigo ebrio que sirva de ejemplo, así de sencillo y uno aprende a perderle el miedo a lo que te diga la gente. Bueno, eso y escribir, terminar escribiendo cosas que a final de cuentas no leerán tus amigos cercanos, ni tu familia, y entonces voilà. Como los demás no los conoces ni les importas realmente, estás listo para empezar a sacarte cualquier clase de comentarios, total, no te importa. Al final no es tan malo, y resulta entretenido: entonces te tomas unos tragos, enciendes un cigarro, y en lugar de usar los sillones, vas al piso a sentarte antes de escribir. Así de sencillo. Juegas con las frases y los comentarios que quieres decir y que también podrías decir en algún momento. Le inventas una historia, y a la mala mujer en lugar de matarla, la terminas comprendiendo, te ríes de las cosas, y entonces juegas porque ya no te importa: lo mejor que he jugado en mi mente con estos diálogos, es decirle: te podría decir que te deseo una vida feliz y bonita, pero como la verdad no me importas, me divierte más decirte que ojalá tengas una muerte fea y dolorosa, junto con una vida tormentosa, jajaja. Sí, sé que puede sonar ardilla, pero eso es lo mejor, es lo que decía antes, no te importa, y tú terminas sabiendo que así es pese a las dudas de los demás.
Así que perdamos ese miedo, la gente te acepta o no te acepta, al igual que tú aceptas o no aceptas a la gente, los términos medios aquí no funcionan. Son perversiones. Así que por qué no, decir a diestra y siniestra las cosas a las personas que no nos importan, jejeje, es divertido, sobre todo cuando se lo toman a pecho y uno no se engancha.
Por cierto, lo de a diestra y siniestra no hay que abusar... pero al final, qué más da, cada quien hace de su vida lo que quiere.
Saludos desde la tierra del estrés que se lleva mi cabello.
miércoles, 26 de diciembre de 2012
Recuento de daños
Bueno siento tener este blog un poquito abandonado. Las cosas han estado raras, ha pasado mucho. Hace algunos meses murió mi tío, poco después de una semana mi novia me deja... pasa el tiempo, te aburres de sentirte mierda y decides platicar con tus amigos, salir a conocer gente y después qué pasa... te encuentras alguien con quien estar.
Genial, ¿no?
En realidad no mucho. La persona que encuentras tiene novio... sin estar convencido de lo que haces te metes en esa relación. Te la juegas, sabes las consecuencias posibles y apuestas por las consecuencias lindas, pero como era obvio, nadie sale de una relación de más de dos años, de la noche a la mañana. Qué pasa, ves a tu nueva chica pensativa a cada rato... tú sabes lo que pasa por su cabeza, es obvio, no necesitas ser psíquico: se acuerda.
Entonces empiezas a darte cuenta de que quizá deberías de haberte hecho caso al principio y decir: muy bien, tenías que haberte retirado en cuanto supiste que tenía a alguien, tú mejor que nadie sabe que no se olvida a alguien con quien conviviste durante tanto tiempo, aún cuando la relación no era del todo agradable... pero no puedes reclamarte, cómo podrías, tú sabías las consecuencias de esa acción...
Entonces, ¿qué pasa? Te das cuenta de que analizando tu vida, últimamente las temporadas decembrinas adquieren una significación un tanto infeliz, recuerdos de aniversarios en esas fechas, regalar rupturas, y ahora un nuevo "tiempo para aclarar las cosas"...
Así ha sido esta última mitad de año, una muestra de que la vida puede pegarte realmente duro cuando quiere.
Mi tío era una persona muy querida para mí, aún cuando lo veía poco ya. Sin embargo se volvió como mi hermano mayor. Eso fue un tanto fácil de superar: la gente cuando se muere se va, y ya; no queda nada por hacer, por más que quieras no lo puedes evitar.
Cuando se fue mi ex fue lo peor, era una partida pero a diferencia de la muerte, aquí la persona estaba pero sin estar. Tengo amigos que dicen que es horrible ver cómo una relación se va muriendo poco a poco. Sin embargo creo que cuando todavía sientes algo bastante grande y que todo se caiga de repente es un golpe muy fuerte...
Pero bueno, y luego viene lo otro, donde uno dice: "vas vida, aquí está el corazón, a mí no me gusta darme en pedazos y por partes, así que me doy completo, si me vas a pegar pues ya ni modo"... y zaz, ahora estoy sacado de pedo... qué haré (de hecho no puedo hacer nada), ¿qué pasará? Realmente la incertidumbre es el peor de todas las sensaciones que puedo sentir... bueno, después de un dolor de muela, qué también fue una de las cosas que me pasó durante esta segunda mitad del año... Insisto, la vida cuando te quiere pegar, realmente puede hacerlo muy bien... pero bueno, no queda más que reírse, y decir: "jódete vida, a mí no me tumbas tan fácil"
Genial, ¿no?
En realidad no mucho. La persona que encuentras tiene novio... sin estar convencido de lo que haces te metes en esa relación. Te la juegas, sabes las consecuencias posibles y apuestas por las consecuencias lindas, pero como era obvio, nadie sale de una relación de más de dos años, de la noche a la mañana. Qué pasa, ves a tu nueva chica pensativa a cada rato... tú sabes lo que pasa por su cabeza, es obvio, no necesitas ser psíquico: se acuerda.
Entonces empiezas a darte cuenta de que quizá deberías de haberte hecho caso al principio y decir: muy bien, tenías que haberte retirado en cuanto supiste que tenía a alguien, tú mejor que nadie sabe que no se olvida a alguien con quien conviviste durante tanto tiempo, aún cuando la relación no era del todo agradable... pero no puedes reclamarte, cómo podrías, tú sabías las consecuencias de esa acción...
Entonces, ¿qué pasa? Te das cuenta de que analizando tu vida, últimamente las temporadas decembrinas adquieren una significación un tanto infeliz, recuerdos de aniversarios en esas fechas, regalar rupturas, y ahora un nuevo "tiempo para aclarar las cosas"...
Así ha sido esta última mitad de año, una muestra de que la vida puede pegarte realmente duro cuando quiere.
Mi tío era una persona muy querida para mí, aún cuando lo veía poco ya. Sin embargo se volvió como mi hermano mayor. Eso fue un tanto fácil de superar: la gente cuando se muere se va, y ya; no queda nada por hacer, por más que quieras no lo puedes evitar.
Cuando se fue mi ex fue lo peor, era una partida pero a diferencia de la muerte, aquí la persona estaba pero sin estar. Tengo amigos que dicen que es horrible ver cómo una relación se va muriendo poco a poco. Sin embargo creo que cuando todavía sientes algo bastante grande y que todo se caiga de repente es un golpe muy fuerte...
Pero bueno, y luego viene lo otro, donde uno dice: "vas vida, aquí está el corazón, a mí no me gusta darme en pedazos y por partes, así que me doy completo, si me vas a pegar pues ya ni modo"... y zaz, ahora estoy sacado de pedo... qué haré (de hecho no puedo hacer nada), ¿qué pasará? Realmente la incertidumbre es el peor de todas las sensaciones que puedo sentir... bueno, después de un dolor de muela, qué también fue una de las cosas que me pasó durante esta segunda mitad del año... Insisto, la vida cuando te quiere pegar, realmente puede hacerlo muy bien... pero bueno, no queda más que reírse, y decir: "jódete vida, a mí no me tumbas tan fácil"
domingo, 7 de octubre de 2012
Déjame acariciarte solo otro poquito
Déjame acariciarte una vez más; acariciarte con los ojos, y con los labios, acariciarte con mi voz, acariciarte con susurros; déjame pasar mis manos porque tu piel es ungüento y tu saliva sedante. Porque en tu cuerpo me vuelvo chiquito, y me pierdo; aveces te encuentro, cuando tus ojos miran mis ojos, y pruebo tu boca sincera; me doy cuenta de que te pertenezco, que mi lecho son tus piernas, y tu panza, y tu pecho.
Déjame acariciarte una vez más, marcarte incandescente en la memoria, tatuarme tu aroma, déjame recorrer tu piel desnuda, transcribirla en mi cabeza, moldearme la manos en tu figura; déjame acariciar tu nuca, tus mejillas, rozar mis dedos. Aprehenderme tus sabores, prenderme de tus pies.
Déjame acariciar tu cuerpo, volverme chiquito, pequeño, diminuto, saltar entre tus pestañas, acurrucarme en tu sonrisa, embriagarme en tu boca, pasar desapercibido, susurrarte al oído como ángel y diablito, decirte que me amas, decirte que no es cierto. Convencerte que me amas, entrar por tus orejas, alojarme en una idea, volverme un pensamiento, convertirme en sentimiento y apretarte el corazón, hicharlo de cariño, escribirte en sus paredes y con tu propia tinta, planas de "te amo, te amo, te amo", contagiarte de pasiones, revivir esos recuerdos.
Déjame acariciarte otro momento, erizar tu piel, sacarte tus cosquillas. Déjame mirarte a los ojos, y verme reflejado con sincero sentimiento ¡Espérame! no me tires, aún no acabo, me falta acariciarte; no me cortes de tus uñas, no me quites de tus vellos; deja que me esconda en los pliegues de tus pies, haz como que me he ido, pero déjame tocarte, escalar hasta tu cima... Afortunadamente no tallas bien tus codos, déjame subir, llegar nuevamente a tu rostro, volverme más pequeño, microscópico, para que me inhales en un suspiro, y me exhales en "Te amo". Y si todo falla, déjame acariciarte solo otro poquito.
Para mi Hada Azul
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