No es cierto que algo en ti fuera diferente
el sabor de tus senos ya lo conocía
a veces en sueños
a veces en labios
Ya conocía tu voz
ya conocía tus espasmos
incluso tu mirada molesta
Tú no eres nueva
nunca lo has sido
como nunca lo ha sido
ninguna otra
lo siento
no eres especial
por ti
no eres especial por casi nada
así como yo tampoco lo he sido
nunca
Ociosilandia, actualmente es un blog donde publicaré ideas y alguna que otra reseña o yo qué se. Lo único que quiero aclarar es que los textos literarios se han trasladado a las siguientes páginas y allí seguirán siendo publicados los nuevos escritos: http://www.liibook.com/usuarios.php?ID=11930 **** http://wattpad.com/Marcojp **** http://es.scribd.com/Marcojp **** http://issuu.com/marcojuarez4
viernes, 1 de agosto de 2014
cliché
jueves, 31 de julio de 2014
Por fin
Por fin, el mundo cambia un poco. Por fin mi querida amiga-editora-asesora me empezará a enrolar en el mundo editorial y literario. Por fin publico en una revista (se llama C2). Por fin, me he podido ir abrazado a ella, un rato. Y no pasa nada, sé que no pasa nada, que sólo somos amigos. Pero por fin, las cosas poco a poco cambian y mejoran.
miércoles, 30 de julio de 2014
x
Decidí quedarme callado
morir poco y lento
pasar desapercibido
sin salir a la calle
decidí hacerme chiquito
escondido
desaparecer de los recuerdos
decidí dejar de asistir
a los eventos
que se acostumbraran
a contestar
(cuando preguntaran por mí)
"ya sabes cómo es ese wey"
"no vino"
"quién sabe"
decidí ser eso y ese
una manchita
sin molestar a mis vecinos
decidí ser una letra
y otra
tras otra
y seguir callado
y seguir escribiendo
morir poco y lento
pasar desapercibido
sin salir a la calle
decidí hacerme chiquito
escondido
desaparecer de los recuerdos
decidí dejar de asistir
a los eventos
que se acostumbraran
a contestar
(cuando preguntaran por mí)
"ya sabes cómo es ese wey"
"no vino"
"quién sabe"
decidí ser eso y ese
una manchita
sin molestar a mis vecinos
decidí ser una letra
y otra
tras otra
y seguir callado
y seguir escribiendo
Preocupado
Y mirarte ahí
sin poder fumar
bebiendo a mi lado
platicando
enseñándome tantas cosas que no conozco
y verte ahí
con el silencio a un lado
porque no puedes respirar
porque no quieres seguir fumando
porque te sientes verdaderamente mal
y verte ahí
impotente mi asiento
no pudiendo ayudarte
y preocuparme
no pudiendo hacer nada
y verte ahí
aun lado
y abrazarte
y seguir a tu lado
en compañía
y sentirme impotente
lejos y distante
y asustarme
y que te duela el pecho
y que no haya
nada
nada nada
que pueda hacer
sin poder fumar
bebiendo a mi lado
platicando
enseñándome tantas cosas que no conozco
y verte ahí
con el silencio a un lado
porque no puedes respirar
porque no quieres seguir fumando
porque te sientes verdaderamente mal
y verte ahí
impotente mi asiento
no pudiendo ayudarte
y preocuparme
no pudiendo hacer nada
y verte ahí
aun lado
y abrazarte
y seguir a tu lado
en compañía
y sentirme impotente
lejos y distante
y asustarme
y que te duela el pecho
y que no haya
nada
nada nada
que pueda hacer
martes, 29 de julio de 2014
Una salida
Me dijiste
que una sonrisa
y una cerveza
son cosas necesarias
me dejaste tomarte de la mano
unos momentos
mientras bebíamos un tarro oscuro
me sonreíste
y no sentí que me faltara nada
más que caminar
un cigarro
y caminar
que una sonrisa
y una cerveza
son cosas necesarias
me dejaste tomarte de la mano
unos momentos
mientras bebíamos un tarro oscuro
me sonreíste
y no sentí que me faltara nada
más que caminar
un cigarro
y caminar
sábado, 26 de julio de 2014
Lilith
--Oh, mon cherié --me decía Lilith tratando de imitar el acento parisino de los vampiros de Anne Rice que acabábamos de ver en la tele--, no se abandona a alguien que puso toda su confianza en ti; menos cuando esa persona te lo pidió y tú aceptaste; no se abandona a alguien cuando el mundo se le viene abajo, cuando se está hundiendo, eso sólo lo hacen las ratas en alta mar. Y menos aún se abandona a alguien que estuvo ahí cuando tú lo necesitaste. Y si lo haces, no puedes llamarte a ti mismo una buena persona.
--Lilith, pero si tú hiciste los mismo --le espeté.
--Sí, pero yo nunca dije que fuera una buena persona. Yo soy una de esas ratas de alta mar que salta del barco si se hunde. Y aunque te diga que te amo, no impediría que volviera a saltar una y otra vez. Soy una puta, y aun así me quieres. ¿Quién tiene el problema?
--Lilith, pero si tú hiciste los mismo --le espeté.
--Sí, pero yo nunca dije que fuera una buena persona. Yo soy una de esas ratas de alta mar que salta del barco si se hunde. Y aunque te diga que te amo, no impediría que volviera a saltar una y otra vez. Soy una puta, y aun así me quieres. ¿Quién tiene el problema?
sábado, 19 de julio de 2014
Capítulo 1 (fragmento) de la nueva novela en la que ando trabajando
Cuando se despertó se dio cuenta que el destino lo había
alcanzado. Durante mucho tiempo se despreocupó de él, se quitó las máscaras y
los disfraces creyendo que lo había perdido; que en aquellas olas y arreboles
había lavado su karma. Que se había hecho sal y disuelto en el océano. Ahora sabía que no era cierto. Lo
había sabido desde el momento en que el sol entró en su bungaló entre arena y
susurros de un mar que le hablaba quedito, contándole que estaba solo,
preparándolo para que al despertar no le cayera de sorpresa. Así fue que, al
vaciar su mirada por toda la casa, notó que ni la ropa de Lilith ni el resto de
sus cosas estaban. Se preguntó si habían estado siquiera la noche anterior.
Había llegado directamente a su cuarto; había discutido con ella. Quizá lo supo
en ese momento pero no le importó, o no quiso tomarle importancia, quizá en
verdad no lo había notado. Lilith le había pedido que confiara, que podía ir a
aquella fiesta en la playa llena de hippies y no pasaría nada. Quizá se metería
un ácido, o probaría un poco de marihuana, pero todo estaría bien. Quería hacer
esas cosas sin él a su lado para demostrarle que era capaz de ser responsable
de sí misma, o al menos es lo que ella le decía; sintió que estaba leyendo el Paraíso perdido, pero sin serpiente, y
por lo mismo sin un destino tan funesto como aquél. Pese a ello la sensación no
era del todo agradable, sin embargo creyó que después de dos años podía confiar
plenamente en aquella mujercita de piel blanca ligeramente cocida por sal y sol,
y ojos coloreados por un niño travieso; sobre todo porque en el lugar había extranjeras
mucho más guapas que Lilith, haciéndola un pez chico en el mar, un atún dentro
de un cardumen de atunes que se le parecían y, sobre todo, la superaban en
belleza y, seguramente, actitud. Además el conglomerado de hippies que llegaba por medio de aventones a Sayulita para practicar surf; no buscaban más que
relaciones de una noche, y Lilith siempre había mencionado su desdén a ese tipo
de relaciones chicle: masca un rato y después escupe. Así que nada podría salir
mal, o al menos no peor de lo que estaban las cosas. Y realmente no estaban tan
mal. Lilith se la pasaba en las tardes mirando el sol ocultarse en el horizonte
mientras coloreaba agua y nubes, y todavía un rato más, mientras luna y estrellas
se miraban vanidosas en el gran espejo. Después llegaba al bungaló donde la
cena estaba preparada. Ella era la que socializaba un poco con todos los
turistas, la mayoría traía sus propias drogas, sin embargo la fiesta siempre
era demasiada para poder conservarlas durante mucho tiempo (y a veces él
entraba a las tiendas de campaña cuando estaban distraídos para robarles sus reservas
de estupefacientes); ahí entraba ella, negociando con sus nuevos amigos algo de marihuana, un gramo, o
algo de LSD. A veces, cuando estaban de suerte, el distribuidor les llegaba a
mandar hongos, y esos los costeaban más alto pues eran mercancía preciada y
socorrida por el rebaño de surfistas que no buscaban el atasque, sino algo que
los hiciera sentirse un poco más en comunión con el ambiente de sol y playa,
entre tambores bailes y malabar.
Así es como habían logrado
sobrevivir durante dos o tres meses, el tiempo no les interesaba realmente, al
menos no a él; y lo habían logrado bastante bien, pese a que el lugar era una
zona completamente turística, y sólo se llenaba de gente cuando era temporada
vacacional. Pero en los lugares aledaños a Sayulita, como San Francisco y Punta
de Mita, siempre había algún renegado a la desintoxicación que buscaba un poco
de alivio a la ansiedad, al delirium
tremens, o quizá el equivalente a la despedida de solteros para dejar sus
vicios con el tratamiento de ibogaína; y aunque no eran los únicos capaces de
conseguir estupefacientes, eran los más socorridos; habían entrado directamente
por un contacto que Lilith hizo en la prepa y con el cual no perdía
comunicación, que se había cansado de vivir ahí pero no quería dejar el negocio
por las ganancias que producían los gringos que llegaban a festejar en la Riviera.
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