Ahora lo recuerdo todo. Yo nunca fui otra cosa más que borracho. Trabajaba en un bar durante tres días (era muy bueno vendiendo tragos, y consiguiendo ser invitado. Por eso el jefe nunca me corrió pese a que no se podía beber en el trabajo y pese a que él sabía que a mí no me importaba) para sacar dinero y pagarme más tragos, y también un baño cada dos días. Vivía en la calle, rentaba un locker en algún centro comercial cercano y metía la poca ropa que poseía.
Ahora lo recuerdo todo; yo nunca fui otra cosa más que borracho. Me inventé una vida que creí tener durante años, y recordé que no era cierta hace un par de semanas; lo recordé en el momento que tuve que dejar de tomar. Lo que no logro hacer memoria es... bueno alguien más lo digo mejor antes que yo: "No me acuerdo si mi esposa me dejó porque empecé a tomar, o empecé a tomar porque mi esposa me dejó". Claro que yo no quería ir a morir a las vegas, yo no tenía nada pensado para mi futuro, sólo seguir bebiendo.
Ahora lo recuerdo todo: yo nunca fui otra cosa más que borracho. Yo nací en la calle y sin familia, nací sin casa, pero no lo digo para que me tengan lástima, es una mera descripción. Nací sin casa y sin familia, nací de la calle (como todos los homeless, incluso los que se inventan la vida de salir del reclusorio y aun aquellos que te dan un consejo "padre de familia; quiere y cuida mucho a tus hijos, porque en la calle... bla bla bla), en algún parque y con la botella en mis manos. A veces recuerdo haber nacido con ropa y zapatos, otras veces sólo la ropa, unas pocas, sin nada. Entonces me volvía a dormir porque quería nacer de nuevo y nacía otra vez con ropa, o al menos con una cobija encima y dinero en la mano.
Ahora lo recuerdo todo, yo nunca fui otra cosa más que borracho y ella no existió nunca, y yo nunca viví con ella, y yo nunca tuve una familia y una casa, con ella. Y yo nunca he estado sobrio por más de estas dos semanas. Yo nunca tuve una sonrisa en la cara, ni sentí un beso gentil de buenas noches. Yo me inventé esas cosas porque las veía en los parques, y con algunos comensales, y en las películas.
Ahora lo recuerdo todo... yo nunca fui otra cosa más que borracho... y nunca ame otra cosa más que una botella.
Ociosilandia, actualmente es un blog donde publicaré ideas y alguna que otra reseña o yo qué se. Lo único que quiero aclarar es que los textos literarios se han trasladado a las siguientes páginas y allí seguirán siendo publicados los nuevos escritos: http://www.liibook.com/usuarios.php?ID=11930 **** http://wattpad.com/Marcojp **** http://es.scribd.com/Marcojp **** http://issuu.com/marcojuarez4
martes, 16 de septiembre de 2014
Consecuencias
Esto es lo que pasa cuando lo dejan a uno a cargo de sí mismo:
Se compra pendejadas
Se empeda con las pendejadas que compró (se empeda ligeramente)
Se pone pedo nivel: dos rayitas antes de "hasta su madre"
Se queda dormido en el trole (por la peda)
Es despertado por el operador para cambiar de trole
Desciende y se abraza de un árbol
Vomita
Vomita
Sigue vomitando mientras maldice no haber calculado el momento de detener la peda
Cruza la avenida (se pasó en el trole, debe regresar)
Esquiva carros
Llega al otro lado de la avenida.
Muere en una jardinera
Vomita
Vuelve a vomitar
Sigue vomitando
Piensa que aún falta mucho para el amanecer
Trata de ponerse en pie
Piensa que ya valió verga, por más que intenta no puede hacer otra cosa que vomitar
Vomita más
Se mueve un poco
Vomita nuevamente
Maldice su suerte porque odia vomitar
Trata de levantarse para tomar el transporte público
Vomita
Piensa que ya valió verga y que dormirá en la calle, en un jardinera
Es despertado por dos weyes súper buena onda
Recupera poco a poco el control de sí mismo
Sube al trole con los dos weyes
Los dos weyes lo acompañan al oxxo
Los dos weyes le piden 20 pesos para irse
Los dos weyes le ofrecen su número de teléfono por drogas
Toma café
Platica con los dos weyes
Se van
Camina a su casa
Piensa en su suerte
Sabe que tiene una nueva experiencia que contar.
Piensa que esto no hubiera pasado si no lo hubieran dejado a cargo de sí mismo, en sus propias manos...
Se compra pendejadas
Se empeda con las pendejadas que compró (se empeda ligeramente)
Se pone pedo nivel: dos rayitas antes de "hasta su madre"
Se queda dormido en el trole (por la peda)
Es despertado por el operador para cambiar de trole
Desciende y se abraza de un árbol
Vomita
Vomita
Sigue vomitando mientras maldice no haber calculado el momento de detener la peda
Cruza la avenida (se pasó en el trole, debe regresar)
Esquiva carros
Llega al otro lado de la avenida.
Muere en una jardinera
Vomita
Vuelve a vomitar
Sigue vomitando
Piensa que aún falta mucho para el amanecer
Trata de ponerse en pie
Piensa que ya valió verga, por más que intenta no puede hacer otra cosa que vomitar
Vomita más
Se mueve un poco
Vomita nuevamente
Maldice su suerte porque odia vomitar
Trata de levantarse para tomar el transporte público
Vomita
Piensa que ya valió verga y que dormirá en la calle, en un jardinera
Es despertado por dos weyes súper buena onda
Recupera poco a poco el control de sí mismo
Sube al trole con los dos weyes
Los dos weyes lo acompañan al oxxo
Los dos weyes le piden 20 pesos para irse
Los dos weyes le ofrecen su número de teléfono por drogas
Toma café
Platica con los dos weyes
Se van
Camina a su casa
Piensa en su suerte
Sabe que tiene una nueva experiencia que contar.
Piensa que esto no hubiera pasado si no lo hubieran dejado a cargo de sí mismo, en sus propias manos...
lunes, 15 de septiembre de 2014
Naturaleza humana
Tiene más mérito ético el borracho que consciente de su alcoholismo puede pasar frente a una vinatería, y no sucumbir a la comezón en sus dedos que lo invitan a sacar su cartera para comprar todo lo que pueda, para beberse hasta las estrellas, que aquél que nunca ha tomado y pasa frente a una vinatería persignándose porque los demás le han dicho que es malo; sin embargo tiene más mérito social ese último que nunca ha bajado al infierno y salido, aquel que nunca ha probado una gota de la divina bebida... tiene más mérito para los ojos mojigatos el abstemio de la manada. Lo mismo pasa con el fiel y el infiel; pesa más el pasado de aquel que iba de morra en morra y dejó de hacerlo por propia convicción que el que nunca lo ha hecho y, de todas maneras, seguramente el segundo lo hará algún día (si no es que ya lo hacía y sólo jugaba a engañar, a mentir, a no decir nada); mientras que el otro, estigmatizado por aquellas acciones, quizá no vuelva a hacerlo, pues ha sido una decisión consciente: "Todo santo tiene un pasado y todo pecador un futuro"...
domingo, 14 de septiembre de 2014
No se dice lo que no hay
Y hace frío
y tengo sueño
y hay un gato que me vigila
(y se va)
y me llegan los mensajes
de mis amigos
para decirme que no me verán
ni hoy
ni mañana
Y hay tequila
(aunque no me gusta mucho el tequila)
y hay cigarros
y una sala limpia
y hay música
nunca deja de haber música
y una luz encendida
que me recibe a las cinco de la mañana
hay un refri
con la comida olvidada
algunos platos con hongos
y una nueva planta
(a la que espero no se me olvide echarle agua)
porque se murieron las demás
hay una pila de trastes
que algún día lavaré
hay polvo
y sudor rancio en unas cobijas
que están apartadas de mi cama
hay cenizas en algunos rincones
y cabellos perdidos que suelen aparecer
hay pilas de ropa
que no son mías
y que no puedo tirar
hay una ventana
y más tequila
y un calendario
que marca el paso
de dos años
y hay polvo
mucho polvo
y silencio
muchos silencios.
y tengo sueño
y hay un gato que me vigila
(y se va)
y me llegan los mensajes
de mis amigos
para decirme que no me verán
ni hoy
ni mañana
Y hay tequila
(aunque no me gusta mucho el tequila)
y hay cigarros
y una sala limpia
y hay música
nunca deja de haber música
y una luz encendida
que me recibe a las cinco de la mañana
hay un refri
con la comida olvidada
algunos platos con hongos
y una nueva planta
(a la que espero no se me olvide echarle agua)
porque se murieron las demás
hay una pila de trastes
que algún día lavaré
hay polvo
y sudor rancio en unas cobijas
que están apartadas de mi cama
hay cenizas en algunos rincones
y cabellos perdidos que suelen aparecer
hay pilas de ropa
que no son mías
y que no puedo tirar
hay una ventana
y más tequila
y un calendario
que marca el paso
de dos años
y hay polvo
mucho polvo
y silencio
muchos silencios.
martes, 9 de septiembre de 2014
El inicio del fin
Hace rato vi un estado que me hizo recordar algo. Hace dos años comenzó esa etapa que bauticé como "el principio del fin". En ese momento, y durante un largo tiempo, creí que realmente era una de esas situaciones de vida que no sobreviviría. Ahora me burlo y escribo poemas ácidos donde digo que la ventana me seduce. En ese momento no era burla, la ventana me seducía, y después de ella me seducía el piso. Aparecieron personas importantes que, por alguna extraña razón, sin decirme nada me salvaron la vida. También desaparecieron personas que en ese momento creí importantes en mi vida. Estoy consciente de que no estoy bien, estoy consciente de que quizá nunca supere eso realmente, y de que quizá lo que siga haciendo es aprender a fingir una sonrisa que los demás la tomen como verdadera, al igual que a seguir contestando: ¿y a ti, cómo te ha ido?, después de que me pregunten cómo estoy, para no hablar de mí y mejor dejar a los demás hablar de ellos.
Retomo: No estoy bien, y estoy consciente de que quizá nunca lo esté de nuevo, y también no me importa. Estoy en pie y eso es lo importante, no estoy entero, me faltan cacho de un lado y de otro, y me he desmoronado en varios pedazos tanto físicos como espirituales y morales; pero, insisto, sigo de pie. Pese a las personas que ya no están y que han sido importantes en mi vida y que incluso me ayudaron a novelar una parte de mi vida. No sé lo que me depare el porvenir, pero gracias a todo eso, aprendí que sigo adelante, aun cuando use muletas etílicas por momentos, seguir trabajando para lograr lo que me he propuesto, y seguir siendo mejor, agradecido con las personas que poco a poco se han colado en mi vida y se han vuelto verdaderos miembros de mi familia; aquella bola de extraños que se preocupan por mí aun cuando les digo que dejen de hacerlo (en serio, saben que los quiero, pero si no los busco ni me reúno con ustedes es porque así aprendí a ser desde chiquito,y de verdad disfruto mi soledad). Básicamente han sido unas por otras, y así como están ahorita, sé que (muy probablemente) en un tiempo ya no lo estarán; no sé por qué no se acostumbran.
Hoy, hace dos años, venía de pedir cosas para irme de camping; hoy, hace dos años, recibió mi madre la llamada de que alguien se había accidentado; hoy, hace dos años, viajé con mis abuelos, mi primo, su madre y la mía, a León; hoy, hace dos años, empezó ese inicio del fin. Conocí más de la condición humana y descubrí que los ciegos también pueden llorar... la hipocresía, y la desconfianza con la que me fui encontrando durante las semanas siguientes; la falta de palabra, la falta de interés en los otros, el hablar sin conocer de razón o circunstancia; el apoyo por partes o intereses... y nuevamente el apoyo incondicional por parte de desconocidos.
Soledad y compañía; como aquella a la que estaba acostumbrada mi tío. Dentro de algo así como diez días será su aniversario luctuoso. Y donde estés, te quiero y te extraño tío Oscar.
Retomo: No estoy bien, y estoy consciente de que quizá nunca lo esté de nuevo, y también no me importa. Estoy en pie y eso es lo importante, no estoy entero, me faltan cacho de un lado y de otro, y me he desmoronado en varios pedazos tanto físicos como espirituales y morales; pero, insisto, sigo de pie. Pese a las personas que ya no están y que han sido importantes en mi vida y que incluso me ayudaron a novelar una parte de mi vida. No sé lo que me depare el porvenir, pero gracias a todo eso, aprendí que sigo adelante, aun cuando use muletas etílicas por momentos, seguir trabajando para lograr lo que me he propuesto, y seguir siendo mejor, agradecido con las personas que poco a poco se han colado en mi vida y se han vuelto verdaderos miembros de mi familia; aquella bola de extraños que se preocupan por mí aun cuando les digo que dejen de hacerlo (en serio, saben que los quiero, pero si no los busco ni me reúno con ustedes es porque así aprendí a ser desde chiquito,y de verdad disfruto mi soledad). Básicamente han sido unas por otras, y así como están ahorita, sé que (muy probablemente) en un tiempo ya no lo estarán; no sé por qué no se acostumbran.
Hoy, hace dos años, venía de pedir cosas para irme de camping; hoy, hace dos años, recibió mi madre la llamada de que alguien se había accidentado; hoy, hace dos años, viajé con mis abuelos, mi primo, su madre y la mía, a León; hoy, hace dos años, empezó ese inicio del fin. Conocí más de la condición humana y descubrí que los ciegos también pueden llorar... la hipocresía, y la desconfianza con la que me fui encontrando durante las semanas siguientes; la falta de palabra, la falta de interés en los otros, el hablar sin conocer de razón o circunstancia; el apoyo por partes o intereses... y nuevamente el apoyo incondicional por parte de desconocidos.
Soledad y compañía; como aquella a la que estaba acostumbrada mi tío. Dentro de algo así como diez días será su aniversario luctuoso. Y donde estés, te quiero y te extraño tío Oscar.
lunes, 8 de septiembre de 2014
Canción de cuna para un niño que teme despertar.
Un arrullo a distancia, de esos que se cuelan en el oído y la piel, y te llegan a la espalda y la sonrisa. Un arrullo chiquito, un susurro cálido, un siseo dulce, surcándote el aliento y los labios. Un suave silencio, que te arrulle los ojos, y te adormezca el pecho, y te saque suspiros, que te rellene el sueño de palabras, y recuerdos bonitos. Un arrullo chiquito que te explote en las manos, zigzagueando de un ojo a otro, de una oreja a la otra, un susurro surcándote el arrullo y el pecho, como cuando eras niña y yo un niño que compartió infancias tardías contigo. Como cuando te podía abrazar en una noche sin cobijas y sin máscaras. Un arrullo genuino, como tus enojos genuinos y tu pinche genio, que al final no también era un arrullo, una canción de cuna, un sutil sentimiento de protección y acercamiento, y de tenerte en mis brazos y de retenerte en abrazos y dejarte dormida y dormirme contigo, y mirarte y seguir susurrando en tus sueños y al oído, y pasarte los dedos por el cabello, y seguir susurrando, y soñándote. Vivir en el arrullo y seguirte arrullando, shhhh shhhh shhhh, un beso en la frente, un beso en los labios, shhhh shhhh shhhhh... seguir en susurros
domingo, 7 de septiembre de 2014
Notas de Lilith
Aun hoy la recordaba. No era ese hoy cualquiera de la eterna procastrinación que sonaba a algún mañana. Era más como ese hoy constante e incambiable, que dejaba de ser durante una fracción de segundos cada día a las cero horas del siguiente. Era ese hoy perpetuo del recuerdo constante hacia Lilith, ese hoy que habitaba con ella y donde ella no dejaba de estar aunque fuera en la cabeza. Por alguna extraña razón estaba más que cuando la tenía a su lado, era imposible quitárselade encima, la traía adherida a las neuronas como si fuera una grande y gorda sanguijuela, y él no tenía el cigarro con el cual quemarla y, si lo tenía, era incapaz de distinguir dónde debía de meterse el pitillo encendido para darle alcance, entonces Lilith le succionaba ideas y recuerdos, e incluso los más impúdicos pensamientos en los que no habitara ella, y sólo ella, y a veces también un poco de él, pero casi siempre era ella. Si bien el evangelio de Santo Tomás, decía: "levanta una piedra y ahí estaré", para referirse a Dios, Lilith se había vuelto su dios personal; una especie de estado meditativo con base en la repetición del mantra Lilithesco. Lilith estaba bajo las piedras y las sábanas, y el colchón, y el sol, la luna, las estrellas, el excremento que pisaba en la calle por andar despistado, y al que maldecía diciendo: Pinche Lilith. Lilith también estaba bajo las puestas de sol y los arreboles matutinos y vespertinos, su día amanecía con el ocaso y terminaba con el amanecer en el que estaba Lilith debajo; se reunían dos al estar en el espejo y Lilith estaba ahí, en medio de los dos que eran él mismo y bajo el reflejo... y no dejaba de estar en todos lados, menos bajo su mano.
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