miércoles, 25 de marzo de 2009

Sandra y Érica parte 2

Al día siguiente la despertó su tía (pasaba por mucho de las doce del día), en el aire flotaba un aroma peculiar, se talló los ojos y descubrió que en sus manos también, sabía que se había sonrojado y, esperaba que su tía no se diera cuenta… al parecer no, ella sólo la observaba con una pequeña sonrisa, después de haberle dicho que era una floja, pues ya era tarde. Repentinamente se percató, en esos momentos Sandra estaba vestida con una blusa sin mangas de color blanco, no llevaba nada abajo, se lograban trasparentar sus pezones, más pequeños que los de Érica, pero un poco más oscuros, el cuerpo de Sandra era muy sensual, sus nalgas no eran en extremo grandes pero estaban bastante firmes y, se veían muy excitantes asomándose por debajo del pequeño short que usaba para dormir, su delgada cintura, sus senos no tan chicos pero bien formados, sus brazos ligeros ligeramente marcados, sus piernas torneadas, macizas; era muy bella, también la primera vez que la sobrina se daba cuenta de ello, le gustaba mucho, le atraía demasiado, incluso comenzó a sentir cómo se mojaba poco a poco su entrepierna, mientras veía a su tía hacer la cama e inclinarse para acomodar las cobijas. Tuvo que hacer un esfuerzo casi sobre humano para evitar tocarse frente a ella, y más fue su mérito por contenerse una vez que Sandra la abrazó, sentía sus pezones bastante duros frotándole, y su pelvis acercándose a la base de su espalda (pues la tía era un poco más alta que la sobrina)… así que Érica salió de la habitación argumentando que iba a lavarse la cara y arreglarse para ir a desayunar. Fue a la zotehuela y al pasarse las manos cerca de la cara percibió nuevamente el aroma, le dio curiosidad, las acercó poco a poco a su cara, inspirando lentamente, punteó el dedo en su lengua, lo empezó a meter un poco para identificar el sabor que era muy tenue, así que introdujo otro de sus dedos en la boca, pero antes de poder hacerlo por completo Sandra le estaba hablando; el corazón casi se le detuvo, su tía notó lo sucedido y le preguntó lo que pasaba, pero Érica solo dijo que la había sorprendido.

—Muy bien Érica, pero no tienes casi tiempo para arreglarte, pues no vamos a desayunar aquí, vamos a salir a comer algo y no quiero que vayas toda mugrosa, así que a bañarse, voy por las toallas, el jabón, el shampoo y lo demás… ah y por cierto, no tenemos tiempo ni para calentar el agua, así que tendrá que ser con la que sale de llave.

A Érica no le molestaba demasiado el tener que bañarse con el agua directamente del grifo, pero prefería calentarla un poco antes de sentirla, es cierto que la temperatura no era fría por completo, pero tampoco era siquiera tibia, dependía en gran medida de cómo estuviera el día, si era caluroso, el agua salía más caliente que en un día nublado.

—Muy bien, a bañarse, aquí están las cosas, no malgastes el acondicionador que ya queda muy poco.

La sobrina no tuvo tiempo de reaccionar, el golpe fue tan inesperado que no pudo ni sonrojarse, a menos de dos pasos estaba Sandra completamente desnuda diciéndole que se quitara la ropa. Cuando reaccionó, el matiz de sus mejillas la hacía más atractiva de lo normal, la mirada tímida e inocente viendo a su tía de reojo era apabullante, era la definición encarnada de ternura y sensualidad, su rostro mostraba inocencia, pero sus ojos deseo, deseo que no sabía cómo ocultar. Lentamente mientras se deshacía de la ropa la miraba… de los pies a la cabeza, las piernas eran bastante más atractivas sin la ropa, notaba que estaba depilada… completamente depilada, la zona púbica no era la excepción, se quedó asombrada por ese detalle, pero su atención a la zona también era llamada por la ligera línea dibujada entre los pliegues de la piel y, el pequeño botón que se asomaba de forma traviesa. Al oír la voz de Sandra diciendo que se apurara continúo surcando silenciosamente el cuerpo de la tía, destellos lascivos en su mirada la delataban, la imaginación de la pequeña volaba libremente hasta lugares antes desconocidos, en el mundo del placer y el deseo. Su cuerpo pedía el de ella, su clítoris pedía por lo menos la mano juguetona, su vagina le exigía un dedo, su… regresó a la zotehuela con una llamada de atención más enérgica por parte de Sandra. Ahora sólo estaba en ropa interior, sus bragas de un color azul cielo, le entallaban perfectamente a sus no muy grandes nalgas pero también nada pequeñas, haciendo resaltar la pelvis, el monte de Venus, los labios vaginales saboreando la lencería. La tía se dio cuenta de eso, la mirada excitante descendió a esa línea hundida en los calzoncillos azules, empezaba a excitarse, la deseaba poco a poco y cada vez más, no podía esperar a que se quitara el resto de la ropa; que el sujetador liberara el tierno busto de la mujercita, imaginaba la forma de sus pezones, su color, el verdadero tamaño de estos, y mientras lo hacía se mordía discretamente el labio, colocó las manos atrás de ella como para sugerir rascarse la espalda, pero en realidad estaba acariciándose las nalgas, las recorría con sus uñas, y las apretaba en ciertos momentos, poco a poco, comenzó a llevar sus manos rumbo a su ano, los incitaba, rozaba su piel e intentaba bajar un poco más hacia el perineo para seguir estimulándose sin que se diera cuenta su sobrina, lo hacía lentamente pero mientras más tardaba más excitada se ponía, más incontenibles eran sus ansias, más… de pronto sin pensarlo tomó agua del balde, y la vertió sobre su cabeza, le dijo a su sobrina que se apresurara.

miércoles, 18 de marzo de 2009

Sandra y Érica parte 1

SANDRA Y ÉRICA



Y ahí estaba Érica, la pequeña mujer de 15, Érica la de los extraños ojos joviales entre café y miel, la de los rubios y sedosos cabellos, de sonrisa coqueta, la de figura bien definida pese a su edad, la pequeña tierna de la familia que disfrutaba de las vacaciones en casa de su abuela.

Érica había llegado con su abuela dos semanas atrás, con la intención de descansar un poco. Había terminado la secundaria y ahora comenzaría a ir a la preparatoria, básicamente era la niña perfecta, siempre bien portada, siempre obediente, es más, ni siquiera le habían descubierto un novio pese a su juvenil belleza.

Lo que más le gustaba a ella era la vieja tradición de pasar tiempo con su tía, iba cada vez que podía con su abuela para poder ver a Sandra, con quien la pasaba de maravilla desde que tenía memoria, a veces los fines de semana Sandra (de 24 años) llegaba ya entrada la noche por haberse ido de fiesta con sus amigos; a Érica no le importaba, generalmente cuando eso ocurría Sandra la movía ligeramente de su cama para hacerse un espacio y le besaba de forma afectuosa la frente, se cobijaba y dormía abrazándola, ¡qué sensación tan reconfortante! Érica no tenía hermanos ni hermanas y al estar con su tía era como llenar el hueco que dejaba la falta de estos.

En una de las tantas ocasiones en las que Sandra llegó de noche, lo había hecho con una amiga, así que le pidió a la sobrina se cambiara de lugar, de la cama al sillón del cuarto, para que se pudieran acostar su amiga, tanto era su sueño que cuando reaccionó unos minutos después no recordaba cómo había llegado de un lugar al otro, ni le importaba, estaba atenta… escuchando la respiración agitada de alguien en la cama, el inconfundible chasquido de los labios húmedos, pequeños gemidos, cautivantes suspiros. Aunque todos la consideraban una niña ingenua, en realidad estaba lo bastante grande como para saber lo que pasaba, pero para lo que no estaba preparada era para la reacción de su cuerpo, instintivamente se envolvió con sus propias manos en caricias resignadas, los roces con las yemas de sus dedos le producían un estremecimiento eléctrico desconocido para ella, en el abdomen tenía la extraña sensación similar a la del vértigo, el cosquilleo extraño de la excitación. Con los ojos cerrados imaginaba a su tía con quién sea que estuviera… se imaginaba con ella, sus dedos jugaban en sus labios y en su lengua, surcando lentamente su cuello, sus lindos pechos, jugando con sus rosas pezones los cuales se encontraban erectos, empezó a pellizcarlos poco a poco… aumentaba la fuerza y la velocidad; con la mano entera apretaba cada uno de sus senos… los estrujaba. Sin pensarlo y por error al rozar su vulva, comenzó a tocar su clítoris, sus otros labios, la sensación era maravillosa, era indescriptible el placer contenido durante todo ese tiempo, empezaba a acrecentarse, como si durante todo eso la sensación hubiera estado inmóvil y retenida, pero al tocarse ésta comenzaba a ser liberada y a crecer; el pecho se le agitaba de forma violenta, la garganta estaba secándosele, no podía controlar sus gemidos, sus violentas exhaladas de aire (aaahhh!). Dejándose llevar encontró una forma de obtener más placer, deslizó un dedo en su húmeda vagina, sin resistencia alguna lo metía y lo sacaba, primero lentamente, luego más rápido (aaaahhhhh!), cada vez más rápido; dos dedos (AAHHH!), no podía controlarse sabía que la podría escuchar su tía pero no le importaba, su cuerpo estaba extasiado, y de repente cuando creía que no podría más, algo dentro de ella estalló… contracciones, agitación, las descargas, todo aminoraba. Después del destello, su cuerpo quedó inerte, atónito, sólo había éxtasis, se sentía más liviana que nunca, más relajada; tanto, que durmió intensamente.

martes, 23 de diciembre de 2008

Y ahora el punto final?

Bueno pues hola a todos lo que me han estado siguiendo en las dos entradas anteriores, viene la tercera parte de esa serie de comentarios, la neta es que todo tuvo su desenlace. Creo que mi hipótesis no espresa, era cierta: el andar repitiendo tantas veces que iba a hacer una cosa que quiero hacer, muchas veces significa que no la quiero hacer pero que me trato de convencer a mí mismo.

Sé que no tienen ni idea de a qué me refiero con esto, pero bueno, el caso está en que troné con mi chica y regresé con mi ex, y esto no está mal, pero está extraño, me estuve sintiendo medio mal, unos atisbos de conciencia que me quedan en estas circunstancias.

Mi ahora ex, lo tomó mal, cuando yo le dije que me diera un tiempo por estar confundido, cosa que primero le dije por medio de un mensaje de texto vía celular, y después por llamada por teléfono, sí lo sé, es cobarde, pero qué puedo decir, mi vida amorosa generalmente es un desastre, jaja, y parece ser que en esta ocasión no fue la excepción. Pero bueno, retomando: después de haberle dicho yo, le pedí ayuda a un amigo apra que terminara esto -sí, otra muy cobarde actitud mía pero ya qué-, lo hizo y ahora ella me odia, jaja, la neta se me hace mal pedo haberla lastimado así, aunque ya está bien; pero creo que lo que más me duele es la imagen que dejé en ella de mí como persona, a tal punto que no quiere saber por el momento de mí, ni como amigo.

Pienso que todo esto tenía que pasar, creo que me ayudó mucho a saber cómo soy y a desconocerme todavía más, por lo menos estoy con quien quiero estar, qué puedo decir, creí que tendría más cosas, pero hay una especie de amnesia al escribir en estos momentos, quería decir tantas cosas, pero ahora no sé, sólo sé que esto acabó y no me siento ni mal ni bien, estoy apático al respecto.

Un saludo a todos, prometo poner más cosas al respecto si se me ocurre algo más.

domingo, 14 de diciembre de 2008

... (bis)

Bueno pues esto no se acaba, no sé si a alguien le interese mi opinión personal de las cosas, o mi anecdotario. No creo que mi vida sea tan interesante para que alguien quiera leerla constantemente, pero si hay algún chismoso como yo, igual y le ayuda a pasar bien el rato.

Hace unas horas, hablé con mi ex nuevamente, fue chido: sigo extrañándola, pero su tono de voz, nuevamente era el de antes (exceptuando que anda enferma y se le escucha más grave la voz, es eso, o la finge un poco más grave; quizá sean amabas), no noté dejo alguno de rencor ni nada. Me agradó el hecho de que le está yendo bien, me alegro por ella. Incluso me agradeció, yo le decía que me sentía algo mal por lo que había pasado, pero ella me dijo que no debía de estarlo, que lo que estaba haciendo era de alguna manera por mí -no para mí-, ya que yo le incité a ser mejor. Eso me alegra, aunque a la vez me pone un poco triste.

Sabieno esto, me entra en duda lo mismo que la vez pasada, el porqué la gente tiene que llegar a ciertos puntos para poder hacer las cosas; ¿Por qué tuvo que terminar la relación para que fuera así? Supongo que son cosas que pasan, o mejor dicho, que tienen que pasar.

Esto a su vez me hace preguntarme fantasiosamente si ¿regresaría con ella?, la verdad es que primero estaría el ver si ella regresaría conmigo, después de todo lo que le hice, y aun así, creo que no lo haría; y no lo digo porque no tenga ganas o interés en hacerlo, sino sólo porque estoy en una nueva relación, y estoy a gusto con ella, no hay broncas, y existe un ambiente agradable, hay afecto, cariño, amor, pero sobretodo, es por mi moralidad: no me sentiría bien haciéndole eso a mi novia. Ella me dice que si quiero andar con´alguien más puedo hacerlo (poligamia consentida), pero aún así no lo creo, se me haría mal plan, y posiblemente el que lea esto piense que, estoy engañándola (mi novia), que con quien realmente quiero estar es con mi ex, y por ello, tengo que aclarar que no es así, o al menos yo no lo siento así, creo según yo -a menos que mi mente me engañe- que quiero estar con mi actual relación, me gusta estar ahí.

Creo que nuestras vidas están hechas por ciclos, se cerró uno, y estoy en otro, y con esto, no niego la posibilidad de todo, incluso de una suerte de "eterno retorno", puede que en algún momento se cierre éste (seguramente se cerrará de una u otra forma, ya sea terminándo el resto de mi vida con ella, o sólo un día más) y se abra otro; y ese otro, puede ser cualquiera, puede ser la soltería -siguiendo en el área de mis relaciones amorosas-, puede ser una chica completamente desconocida, puede ser ua conocida pero que en su momento no se dió, o puede ser mi ex. No puedo asegurar nada, por eso sólo me queda seguir con una de las valiosas enseñanzas de Castaneda en su camino del guerrero: "El guerrero va a la batalla sin esperar nada a cambio" creo yo, que porque todo lo que venga es ganancia.

Pasará lo que tenga que pasar, pero todo eso lo puedo englobar en una una palabra, un verbo: vivir.

jueves, 11 de diciembre de 2008

...

Hola a todos, hace un tiempo que no meto nada en mis blogs, y es que no he podido (honestamente), no he creado nada nuevo ni nada por el estilo. Lo que sí quiero es compartir en estos momentos algo que ando pensando últimamente.

Me pregunto cómo es posible lidiar con la culpa, hasta ahora no la había tenido como en estos momentos, llevo un parde días de recuerdos, quizá sea la fecha. El punto es que hace poco vi unas fotos de hace un año y me he sentido nostálgico sin saber a ciencia cierta el porqué de eso.

Recordaba mi relación amorosa pasada, he visto cambios en mi ex, y también he notado que aún la quiero, y le extraño (aunque no por eso, terminaría mi relación actual pues estoy a gusto). Principalmente me pregunto por qué la gente tiene que cambiar tanto, por qué las relaciones interpersonales van desde los sentimientos más celestes, hasta los más mundanos. Me siento algo triste por eso... durante bastante tiempo todo o la gran mayoría de las cosas iban de maravilla, pero después nó sé cómo, ni sé por qué, todo declinó: la confianza se fue perdiendo, las peleas o cosas que no parecían se tornaron en el pan nuestro de cada día; talvez, sencillamente, uno se aburre sin darse cuenta, talvez, sólo pasa.

El amor, qué pasó con el amor... no me meteré tanto en este tema pues es de los tratados a diestra y siniestra en la literatura, poesía, música, novelas, etc. Pero la vivencia personal, es otro pedo; no me gusta vivir en el recuerdo, pero últimamente no he podido evitarlo, he visto fotos que tenía con mi susodicha exnovia, y una en especial removió algunas áreas dentro de mí, era una foto sensual donde ambos estamos desnudos (la sensual es ella, no yo) yo estoy detrás mientras ella se recargaba en mí. Esa foto, reestimuló mi líbido en sentido del recuerdo que tengo del sexo con ella, sino también esos momentos que eran tan agradables, los momentos en los que no peléabamos, donde no discutíamos, aquéllos en que me consentía, o me dejaba concentirla; me recordó esto también alguna anécdota, donde no importaba nada más allá de estar con ella, tan era así que no teniamos dinero para comer algo rico, y terminábamos comprando un kilo de tortillas, una salsa, y un big-citrus.

Me acuerdo y añoro esos días, pero las cosas cambian y no es desición propia, a veces cuando te das cuenta ya es demasiado tarde, a veces te das cuenta y en el momento es la mejor desición que tomaste. Es curioso, me acuerdo de las cosas "malas" de la relación, pero no las siento, sin embargo, cuando me acuerdo de lo chido, puedo revivir esa sensación; por esto, a veces me pregunto si realmente era tan malo lo que vivía con ella, si realmente era tan grave, el qeu no fuera ambiciosa, y que fuera problemática, que anduviera de mártir. Sólo puedo recordar lo agradable y ese es el problema de mi añoranza.

Lo peor de todo creo que es, que si pasara lo mismo, con mi nueva relación, haría los mismo nuevamente. Soy así, me acuerdo de lo agradable, y lo revivo, lo displacentero, sólo se va, o talvez se piensa de vez en cuando, pero rara vez se siente, lo otro que también se queda, es la culpa, el saber que yo lo decidí así, me gustaría aprender mi lección, pero creo que soy del estilo de los que en estas cosas, tropieza centenas de veces con la misma piedra, jaja.

No hay más que decir, a vivir, que pase lo que tenga que pasar, pues lo´unico que queda es vivir. Me seguiré riendo de mis tonterías, y las cagadas que me meto, pero ni pedo, jaja.


lunes, 6 de octubre de 2008

Sin título

Quiero empezar esta entrada agradeciendo al compañía de los seres que soportan mi existencia a su lado, y de los que la soportaron y se han alejado. Dando nombres citaré a mis amigos: Gian, Manuel, Mario, Ilya, Rodrigo, Lynus y a algunas chicas: Karen, Grizel, Zu. Creo que son demasiadas menciones, ah sí, falta Jimena, y con ella, su hermano que es muy chido.

No sé qué es lo que escribiré pero algo tengo que hacer pues he tenido muy abandonados mis blogs, así que diré lo que salga. A veces hay que darnos cuenta que las etapas se cierran, que las cosas cambian, que nosotros cambiamos. Hay ocasiones en las cuales no queremos cerrar esas etapas, y está bien, cada quien que haga lo que le venga en gana, el problema creo yo es el porqué seguir estando mal sabaiendo que algo está mal, y aún un problema mayor creo que sería el que nos quejemos por ello.

El arrepentimiento y la culpa sólo nos llevan a un malestar a lo tonto; yo me pregunto por qué no hacer lo que uno quiere y lo que siente, si lo hicieramos así dejarían de existir esas culpas o al menos se reducirían. Hace unos días en una peda familiar mi tío me decía que se enorgullecía de mí porque hago lo que siento, que lucho por ello y que a él legustaría hacer tantas cosas. Yo no entiendo su postura, creo que mientras estés vivo puedes intentar lograr las cosas; pero bien decía un amigo, eso es una forma de justificar, de usar un bastón para seguir adelante, el hubiera se convierte entonces en un consuelo. Es entonces el peor de los males: "la esperanza", te lleva a una actitud pasiva. Por eso siento que lo más sensato en ocasiones es "ir a la batalla sin esperar nada" y "borrar la historia personal"; por qué tengo que ser como era ayer, por qué no me puedo retractar de lo que he dicho. Aferrarme a algo es quedarme estático, no crecer, no cambiar. Es un tema muy complicado, que nos llevaría a la relación de la mediocridad, y el conformismo. Creo por eso que lo único que nos queda es el instante que está pasando aun cuando sea de lo más efímero, por eso hay que vivirlo intensamente, si es sufriéndolo o gozándolo no importa Nietzsche decía: "vida ahora que no tienes alegrías que darme al menos de das tu sufrimiento"; un sufrimiento no cristiano, sino vital. Es cierto a veces duele, a veces duele demasiado, pero usarlo de forma estéril, sin generar nada de él, es una pendejada. Hay que defender lo que uno cree, no lo que uno creía, lo que uno es, no lo que uno era; si algo me pone mal o estoy con alguien que no me deja estar bien, pues órale, es válido, pero no hay que usarlo para llamar la atención, como decía un amigo: quién te obliga a estar ahí; por qué no cambiar de carrera, de trabajo, de pareja cuando estas cosas ya no nos satisfacen. Yo lo sé, es difícil, a mí me llevó mucho el salir de una relación hace unas semanas, pero la neta es que pese a lo que crean, el mundo no se acaba, es más a veces eso es una afirmación de mi vida, el afirmarme a través de ese dolor que se siente, pero no estancarme. Hace unos días, me salí de una casa a las 2 de la mañana, no quería estar ahí, nadie me obligaba (y quería un cigarro, pues fumar incienso sabía a jabón), y después en la mañana regresé. Hace más tiempo me fui con mi hermano Gian, a dar un curso a Puebla, al acabar, le dije que nos fueramos a Veracruz, no llevabamos dinero ni ropa, suficientes, y aun así nos largamos. Es interesante darse esas oportunidades, a veces el pensar es lo peor que nos pudieron dar, y el actuar por actuar es gratificante.

Pero no sé, ése doy yo, los demás tienene sus propios fantasmas que no los dejan ser, yo también no los niego, pero hay momentos para mandarlos a la chingada, qué importa lo que los demás digan, qué importa lo que yo diga. El que lea esto, bien puede mandarme a la chingada, es su pedo. Eso sí, siento que yo que no creo mucho en la libertad, soy más libre que muchos aquellos que la predican a leguas. Quién me quita el goce que me da salirme de noche a la casa de algún amigo, ya sea tomar un amión o caminar para llegar, al final yo lo hago, y no por quedar bien, sino por que tengo ganas de hacerlo. Ésa es mi esencia, y quien esté conmigo, sea un amigo, o una mujer, sabrá que hoy soy así.

viernes, 19 de septiembre de 2008

Luto

Este escrito está en los dos blogs, no sé qué sea, si alguien lo sabe por favor díganme.

Nuevamente te marchas musa, sé que existe la posibilidad de tu eterno retorno, talvez no igual, talvez sí. Brindo con humo el luto que me causa tu partida, alumbro ésta con cuatro velas en botellas de vino. La cera, no se marcha, se transforma, tú en cambio me eres incierta.

Ya no hay lágrimas, estoy seco, no hay sol en el día. Mi luna se ha escondido en la noche, todo se va: mi Soledad, mi Muerte. Me pregunto si habrá Fénix renacido de las cenizas. Generosa Vida, veo que en este momento no tienes alegrías que darme, me mandas sufrimiento.

Calíope, ¿dónde estás?, ¿qué no te das cuenta que te necesito? Tengo miedo, me siento desamparado y a la deriva, mis guías están muertos, entre muertos trozos de papel e infértil tinta. Incierto es todo, el teléfono ya no es placebo, dormir es lo más deseado: el sueño eterno, sin descanso.

Es ése el momento donde te encuentro, donde no te has ido; en el mundo onírico sigues compañera, amada, amante, madre, hija, pareja. Te encuentro ahí, plurifacial, deseable, bella como siempre, es único momento donde puedo retenerte, donde todo se vuelve perfecto, no hay tiempo: ni presente, ni pasado, ni mañana.

¿Dónde te has ido mi Hoguera?, ¿no sientes acaso mi frío, es que no ves que no sé andar a oscuras? Es claro que te marchas por tiempo indefinido, con tu partida llevas mi amada noche, por eso las madrugadas no son cálidas, todo está oscuro aún de día. Se fueron mis amantes poligámicas, a veces siento que ni yo sigo conmigo.

¿Qué podría hacer, más allá de despedir tu pureza entre blancas velas y humo de cigarros?, ¿esperabas a caso muecas alegres entre risas? Lo dije antes: no hay llanto, tampoco risas, me siento profundamente apático, ¿dónde estás Muerte?, ¿por qué me has abandonado? Ya no puedo sentir tus frágiles miembros en el viento, ni tus fríos dedos bajo las sábanas. Sin el beso nocturno que me infundía vida, comenzaré a envejecer.

Necesito tus nievos labios a mi lado, acostarme contigo, encamarnos, ¿será acaso que no me amas? Siempre habías sido distante, y alejada, ahora un muro más frío que el hielo nos separa, ya las letras no pueden alcanzarte en sus palabras, las frases ya no encuentran tus oídos para posarse. Muerte querida, si tantas cosas me has hurtado ¿por qué no hurtarme de una vez la vida?, te divierte la agonía de saberte perdida. Muerte al parecer muerta has quedado, por eso te velo con las 4 velas y el humo de mi cigarro.