viernes, 17 de julio de 2015

Allá arriba el cielo azul

Allá arriba
el cielo azul
azul cielo
grisáseo
se va oscureciendo
acá abajo
la calle se va llenando de noche
de luces blancas y amarillas
de pesadas latas sobre el asfalto
que murmuran a alta velocidad su lejanía
las banquetas titilan
el eco cansino de unos zapatos negros
el goteo acallado cotidiano
acá adentro
la música de una fiesta cercana
no llega
ni el borboteo
—glup, glup—
de los vasos o las copas
ni el calor etílico
aquí adentro
el frío
la noche
el sueño

sábado, 11 de julio de 2015

Cumpleaños

Hace mucho pensaba que éste no era un día tan bueno. Después empecé a pensar que era un día de mierda... hoy dudo que pase algo que lo haga cambiar... aunque siempre puede empeorar.

viernes, 3 de julio de 2015

Aquí no pasa nada

Estamos escribiendo
lo cual significa que aquí no pasa nada
a fuera llueve a ratos
y a ratos el agua se calla
sale el sol
sale la noche
en algún lugar alguien se enamora
por primera vez
para siempre
por allá, lejos, alguien es "silenciado" extraoficialmente
un abuelo se despide
a alguien le da un paro cardíaco
por ahí alguien descubrió
por primera vez
cuánto dura el amor eterno
alguien nace
y algunos cuantos buscan crear vida en una cama
se apaga una estrella que sólo la NASA sabe que existe
aparece una nueva nebulosa de diecisiete dígitos
Aquí adentro
en un quinto piso
la vista al suelo tiende a hacerse bella por las noches
y la cornisa es el mejor sitio para mirar el cielo
el desastre ha mudado de piel tres veces en la semana
el polvo se come los libros
le tinta de mi pluma se evapora en su cartucho
las navajas se marchitan
en silencio
como el colchón
y la comida
y el ruido
y el ánimo
como los días
todos los días
aquí no pasa nada

lunes, 22 de junio de 2015

Reminiscencias

Bajé al mundo de los muertos otra vez
a mirar mi cuerpo cansado
en la orilla hecho añicos

Y yo que otrora había sido sonriente
y la felicidad me recorría entero
do quiera que iba

no me queda más que sombra
que se recuesta durmiente
en la oscuras arenas

Ya los ojos cascados
ya la sonrisa vieja
ya el ánimo marchito

ya toda cama sabe a lecho
y poco importa a la lengua
el manjar o la ceniza

Ahora todo sueño
sea despierto o dormido
es pesadilla

Ahora todo día
no deja de ser
otra cosa que agonía

Y así fenece lento lo ya fallecido
ahogándose los ojos y la garganta
por mirar las playas en la memoria
alejarse

lunes, 1 de junio de 2015

Antídoto


--En la mayoría de los casos se siente como si mataras a alguien.

--¿Alguna vez..?

--No, viejo, cómo crees. Pero supongo que así se debe sentir. Después de eso, bum, no hay marcha atrás. La vida vuelve a empezar para los dos.

--¿Cómo fue?

--Ojete. Una mierda. No hay marcha atrás. Te llenas de poder, y es como si pudieras sentir el corazón palpitando en tu mano y sólo tuvieras que apretarlo para que dejara de latir. Entonces te mira; sabes que lo sabe y sin palabras su mirada te suplica que no lo hagas, y cuando lo haces es como si escucharas cómo se parte. Y no tiene nada que ver con las lágrimas, todo se hace lento, el aire pesa, y la saliva se vuelve densa como si quisiera resistirse a que la tragues. Entonces sólo estás tú y la mirada y la duda. El corazón te late en los oídos y la cabeza se te acalora, y a la vez las manos te sudan pero están frías. El tiempo se alarga tanto. Entonces sólo lo haces, lo dices y con la lengua le atraviesas el pecho. No sangra, pero te juro que el corazón se le para, se detiene como se detiene todo lo demás. Entonces todo vuelve a moverse, te das la vuelta y no miras para atrás. Sabes que después nada vuelve a ser igual, y ambos renacen, pero es al revés: el mundo ya no tiene tantos colores, y todo se siente gris y nublado, pero no llueve, todo es árido y vacío, monótono, ya no hay chispa ante nada.

--Suena como a estar muerto.

--Algo así.

--¡Vaya! Entonces por qué...

--Porque debes y no quieres que nadie más le haga daño. Porque te aseguro que no se puede matar algo que ya está muerto.

domingo, 31 de mayo de 2015

Avergonzado

Tengo un miedo atroz. Entre pesadillas y vagos recuerdos. Rara vez me había arrepentido de algo. Ahora me arrepiento de un acontecimiento pueril. Me avergüenzo de mí mismo y no duermo; tengo cruda de desvelo, tengo cruda moral. Me quiero arrancar el insomnio pero no puedo, cierro los ojos y pienso, y trato de recordar, pero no recuerdo. He decidido no salir más, hasta no ser más que polvo, y entonces no salir sino ser sacado por el viento, en silencio, sin que nadie se dé cuenta.