viernes, 19 de septiembre de 2008

Luto

Este escrito está en los dos blogs, no sé qué sea, si alguien lo sabe por favor díganme.

Nuevamente te marchas musa, sé que existe la posibilidad de tu eterno retorno, talvez no igual, talvez sí. Brindo con humo el luto que me causa tu partida, alumbro ésta con cuatro velas en botellas de vino. La cera, no se marcha, se transforma, tú en cambio me eres incierta.

Ya no hay lágrimas, estoy seco, no hay sol en el día. Mi luna se ha escondido en la noche, todo se va: mi Soledad, mi Muerte. Me pregunto si habrá Fénix renacido de las cenizas. Generosa Vida, veo que en este momento no tienes alegrías que darme, me mandas sufrimiento.

Calíope, ¿dónde estás?, ¿qué no te das cuenta que te necesito? Tengo miedo, me siento desamparado y a la deriva, mis guías están muertos, entre muertos trozos de papel e infértil tinta. Incierto es todo, el teléfono ya no es placebo, dormir es lo más deseado: el sueño eterno, sin descanso.

Es ése el momento donde te encuentro, donde no te has ido; en el mundo onírico sigues compañera, amada, amante, madre, hija, pareja. Te encuentro ahí, plurifacial, deseable, bella como siempre, es único momento donde puedo retenerte, donde todo se vuelve perfecto, no hay tiempo: ni presente, ni pasado, ni mañana.

¿Dónde te has ido mi Hoguera?, ¿no sientes acaso mi frío, es que no ves que no sé andar a oscuras? Es claro que te marchas por tiempo indefinido, con tu partida llevas mi amada noche, por eso las madrugadas no son cálidas, todo está oscuro aún de día. Se fueron mis amantes poligámicas, a veces siento que ni yo sigo conmigo.

¿Qué podría hacer, más allá de despedir tu pureza entre blancas velas y humo de cigarros?, ¿esperabas a caso muecas alegres entre risas? Lo dije antes: no hay llanto, tampoco risas, me siento profundamente apático, ¿dónde estás Muerte?, ¿por qué me has abandonado? Ya no puedo sentir tus frágiles miembros en el viento, ni tus fríos dedos bajo las sábanas. Sin el beso nocturno que me infundía vida, comenzaré a envejecer.

Necesito tus nievos labios a mi lado, acostarme contigo, encamarnos, ¿será acaso que no me amas? Siempre habías sido distante, y alejada, ahora un muro más frío que el hielo nos separa, ya las letras no pueden alcanzarte en sus palabras, las frases ya no encuentran tus oídos para posarse. Muerte querida, si tantas cosas me has hurtado ¿por qué no hurtarme de una vez la vida?, te divierte la agonía de saberte perdida. Muerte al parecer muerta has quedado, por eso te velo con las 4 velas y el humo de mi cigarro.

sábado, 13 de septiembre de 2008

Con mucho por hacer

Hola, hace relativamete poco que escribí mi última aporatación a este blog, lo sé, debo de ser constante pues si no fuera así perdería los pocos ociosos que tengo (si es que tengo alguno), así que ahora voy a hablar de... mmm... déjenme pensarlo... ay sí, ya recordré...

¿Se han dado cuenta de que habemos muchas personas que tenemos cosas pro hacer pero dejamos todo para después?, me gustaría que algún psicoanalista me ayudara a explicar eso, dog, yo tengo como mil cincuenta páginas restantes de la Paideia de Jaeger; poco menos de seiscientas de el libro de Paz sobre Sor Juana Inés de a Cruz, releer el Zaratustra de Nietzsche (que no recuerdo cuál largo es), y que no sólo es leerlo sino reinterpretarlo para contradecir una tesis de un tal Vattimo.

Como se darán cuenta, tengo mkuchísimo trabajo por hacer pues no sólo son las lecturas, sino otros trabajos de redacción, pero curiosamente es más interesante hablar ociosametne de mis trabajos y de que no los estoy haciendo, que el buscar fundamentar una superantitesis en contra de la filosóficamente famosa "crisis del humanismo". Por alguna extraña razón el teléfono se ha vuelto la tentanción más grande, el intentar saber a quién llamarle (pues no tengo ni siquiera víctima establecida para hacerle perder el tiempo); el poner en la página de mi hi5 actualizar cada 5 minutos, ver las fotos de las chicas guapas qeu tengo entre mis contactos, es más, incluso hasta me encuentro pensando en enviarle un mensaje a cierta personita con la que carezco de lazo empático desde hace algunos años.

Lo peor de todo es que casi cualquier cosa se vuelve más atractiva que el realizar lo que tenga qeu realizar, tan es así, que estoy a punto de hacer mi cuarto o escombrarle al menos algunas cosas (y eso sí, diría que es demasiado). Pero sé, que no soy el único al que le pasa lo mismo, y el planteamiento de esta entrada, es el recordarle a alguien más que haya pasado por este momento, su sentir al respecto, no sé si a alguien más le pase, pero es una especie de weva muy extraña e incómoda, por un lado no quieres hacer nada, pero por el otro, tienes la aflicción de que teberías de estar haciendo lo otro. Es una sensación tan desagradable que casi podría equipararse a la de la culpa (pero la de la culpa la podemos hacer de lado, culpando a otro).

Por eso, y estando en contra de dicha sensación, esta entrada a parte de no decir absolutamente nada (má allá de quejarme de que no haga lo que tengo que hacer), es una invitación a la resolución de dicho problema, no me salgan con cuestiones de niño bueno de "pues haz lo que tengas que hacer y después descansas" porque juro que al idiota que se le ocurra eso le mando una mentada de madre pues no sé qué calse de ser es que piensa que desmetir a Vattimo es cosa sencilla, y que lo es aún más entender a la perfección el pensamiento Nietszcheano, o que es muy rápido el leer casi dos mil páginas donde la mitad de ellas, son en letra de 10 pts., y no de 12 como suelen serlo en algunos libros. Así que si pensabas en eso como solución, piensa más y nuevamente, en algo mejor que eso, y si no entiendes la dificultad de desmentir a Vattimo, es mucho más difícil que buscar una solución al problema que les estoy planteando.

Se darán cuenta que efectivamente esto es un desastre, pero lo peor del caso es que cuando pasa el tiempo y, o acabaste tus trabajos o no los entregaste, pero pasa el tiempo en sí, es decir, cuando esto acaba, el momento de ocio, las actividades como estar en el hi o escribiendo en el blog, se vuelve algo de weva, sólo son interesantes mientras tienes cosas que hacer.

¬.¬

Un saludo a todos los ociosos que se sientan identificados, y la invitación a la solución del problema sigue en pie, mándenla a mi mail (marco.jp@live.com.mx) o como comentario en este blog.

jueves, 11 de septiembre de 2008

Calíope Muerta

Con mis alas de cera volé
para compartir la suerte del vástago
de Dédalo. Lo peor es que la Muerte
otra vez no me quiso y, sólo quedé
maltrecho de mi suicidio fallido.

Yace Calíope envenenada con el rosar de
los dedos, yace la musa con la cicuta del
efímero eterno. Sembrada en la noche le
di belladona en exceso.

Revivirla, ¿para qué revivirla? Habría que
enterrarla o cremarla; esparcirla en el viento.
Encerrarla en una barrica que se vuelva vino
con sabor a nostalgia. Vino sabor a muerta
poesía.

Talvez guarde un poco de sus cenizas para sazonar
con amargor la dulce vida. Que se enfríe la llama
que nada calienta – ¡pero cómo quema!-. ¡Qué arda
en su frío! pues no tengo lágrimas que la puedan apagar.

Debería asfixiarla con cigarros; sobredosis de nicotina,
asegurarme de que esté muerta y que bien muerta se
quede, que no regrese, ni en fotos ni en pintura.

Por eso habré de enterrarla en un ataúd de letras
y palabras, adornar con caricias y besos marchitos
el epitafio sin nombre de la tumba desconocida.

Pero antes de eso cubrir de gris indiferencia a su sentir.
Para que así no pueda exhumarla. Colocarla bocabajo
por si se quiere salir –como dicen los niños-. E incluso...
con eso… aun así, habría que soldarla con los eternos recuerdos.

Calíope está muerta, y ¡qué bueno!; ya no seguirá creyendo
–errada- que es el centro de mi universo. O el sol de mi día.
Es cierto mi constante pensar en ella, pero también es cierto
que la gente seguía muriendo o que a diario como.

La velaré entre mis cinco velas embotelladas, con la corta vida
que les queda, le acompañarán el luto que le guardo a mis cigarros,
y brindando a su salud con un trago de mezcal, pediré a alguien que
le lloré lo que yo no siento hacer.

En la noche de insomnio que pierde su nombre, guardo su cuerpo
inerte, le empaderaré junto con sus libros, y el tinto vino añejado.
Con el barco de papel que buscaba, pero que equívoco le ofrecí uno
que pudiera navegar en la mar (y qué por eso desdeñó).

Musa, estás muerta, muerta otra vez, y ojalá que así te
quedes, que no haya quejas ni tentaciones, pero si algún
día, se te ocurre regresar (como lo haz hecho antes), ya
sea en otras formas, otros aromas, en otros sabores… o
en los mismo. Entonces con lo que quieras, como quieras
y cuando quieras… vuélveme a buscar.

Para economizar lenguaje

Me dicen que al escribir debo economizar
lenguaje. Que la poesía es decir sin decir:
Cara, cabellos, labios; caricias, abrazos,
jadeos; enojos, tristeza, alegría; qué tal
besos, sueños, insomnio; fraldad, calidez,
vida, muerte, o compañia y abandono. Pero
para decir sin decir todo esto -y más-
que abarca tu nombre de entre cinco y
siete letras, lo economizaré diciendo:
"Mujer", y sí más económico lo he de
decir, englobando esta ambigüedad que
eres, lo resumiré diciendo: "Tú".

Entre sueño y pesadilla

En mi cama hay espacio
para un sueño (que puedes
ser "tú"). Pero si traes otro
sueño a que nos acompañe
se volverá pesadilla pues
también será "él".

El pequeño eterno

Solo, sigo solo, el tiempo me acompaña, me guía y no me
espera, me apresura cuando tengo calma y me alenta cuando
coy deprisa, trotamundo errante de la historia entre números
se encausa, la vida va llevando a todas horas, en los minutos
lleca la añoranza.

A veces se ve perdido cuando no cabe entre los labios,
entre tus labios y los míos, se enoja cual niño
pequeño y se cenga adelantando la marcha. En otras
ocasiones cuando esstá de ocioso, lleva paso lento y pesado.

Vindicativo chiquillo se harta de mi mirada
en tu cara, pero me comprende en momentos
regalándome prolongados instantes en el punto
de fuga que me es tu imagen.

Pero el señorito es cruel y no perdona, y entre suspiros
su forma se me escapa. Cuando quiero perpetuar tu
convivencia, no se marcha, sigue ahí escondido en los
huecos que dejamos, entre tu cuerpo y el mío abrazados.

Por eso me gustan las fotos y las pinturas, también las
canciones grabadas y mi sangvre en la hoja. Ya que pase
lo que pase, es más lenta su llegada.

Pero ¿cómo fotografiar lo uqe te siento y lo
que me haces sentir? El sentir es imperfecto
pues tarde o temprano, como tú o yo, habrá
de morir.

Soñar

Voy a entregarme al sueño
a tu sueño para que soñemos,
dejar que me sueñoes y soñando
nos la pasamos; pues el soñar es
consuelo, pregiero que sueñes mi
sueño para en tus sueños me
tengas, rememorándome en tu
pensar, aunque el resto del día
de mí no te acuerdes.

¿Qué sueña la Muerte?, ¿soñará con
la vida, soñarás con mi muerte,
cuando las palabras cesen, cuando
la tinta se acabe? Despierta tan
solo para volerme a soñar. ¿Soñarás
algún día lo que yo sueño?, soñándote
soñándome el ensueño que vivo
despierto.

Soñemos soñando nuestros sueños
con Lullaby de fondo, usando la
vida de cama para soñar,
soñemos mi muerte y tu vida
donde en un punto intermedio entre
sueños como siempre te encuentro
para ser uno sin dejar de ser dos.